No seas esclavo de tu agenda
No sé si coincidas conmigo, pero te ha pasado que cuando lees los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, parecería que Jesús simplemente caminaba de un lugar a otro sin un plan concreto. Un día, el Señor les dice a sus discípulos que crucen al otro lado de un lago y, al día siguiente, les pide que regresen. ¡Es extraño, verdad!
Sin embargo, estos hechos nos llevan a preguntarnos si Jesús realmente seguía un itinerario definido. Lo que sí es evidente es que, dondequiera que él iba, siempre ocurría algo significativo.
Por otro lado, también vemos a Jesús con un destino claro. Por ejemplo, en el relato donde él camina sobre el agua. Sobre este acontecimiento, Marcos 6:48 nos dice que el Maestro " iba a pasarlos de largo", lo que sugiere que Jesús tenía otro propósito en mente en aquel momento.
Asimismo, el Evangelio de Lucas nos cuenta en el capítulo 9 que el Señor "hizo el firme propósito de ir a Jerusalén." Sin embargo, no es sino hasta 10 capítulos después que finalmente él emprende su viaje hasta allá.
" Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Y en el mismo instante en que Jesús puso las manos sobre ella, la mujer se enderezó y comenzó a glorificar a Dios. "(Lucas 13: 12-13).
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