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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Obedece antes de que tenga sentido

    Hay una forma de fe que solo se revela cuando dejamos de exigir explicaciones.     Jackie Pullinger, misionera cristiana británica, ha dedicado su vida a servir a los pobres y marginados de Hong Kong. Durante décadas ha trabajado con miembros de pandillas, personas adictas y mujeres atrapadas en la prostitución. A través de una obediencia firme a Dios y del poder del Espíritu Santo, ha sido testigo de la liberación de miles de personas de la adicción y de la desesperanza. Su vida se asemeja a una parábola moderna de confianza.     En su autobiografía Chasing the Dragon, Pullinger cuenta que, a comienzos de sus veinte, sintió que Dios le pedía simplemente que "fuera", aunque no sabía a dónde. Un mentor de confianza le aconsejó que comprara el boleto más largo que pudiera pagar, orara y confiara en que Dios le mostraría dónde debía bajarse. Con apenas diez libras en el bolsillo, se embarcó desde Inglaterra. Cuando el barco llegó a Hong Kong en 1966, sinti...

Aprende a esperar delante de Dios

   Hay momentos en la vida en los que la fe no se mide por lo que hacemos, sino por cómo esperamos.  Esperar revela lo que realmente creemos de Dios. Cuando todo avanza según nuestros planes, es fácil decir que confiamos. Pero cuando el tiempo se alarga, cuando las respuestas no llegan y el silencio se instala, la espera se convierte en un espejo del corazón. Allí se pone a prueba no nuestra fuerza, sino nuestra confianza.    El Salmo 27 nos introduce en ese lugar sagrado y frágil. David no escribe desde la tranquilidad, sino desde la presión. Hay miedo, amenaza e incertidumbre. Y aún así, no huye. Permanece. Ora. Busca el rostro de Dios. La espera, para David, no es pasiva; es relacional. No espera algo de Dios; espera con Dios.  Eso es lo que transforma la espera.   Mientras clama; algo ocurre en su interior. Su oración no cambia las circunstancias; cambia su perspectiva. Poco a poco, la ansiedad da paso a la certeza: "he de ver la bondad del Señor e...

No te fíes en tus impulsos

     Si no somos cuidadosos, podemos vivir gobernados por una frase silenciosa que moldea nuestras decisiones: " si tan solo..."     Si tan solo tuviera estabilidad...   Si tan solo esta etapa fuera distinta...    Si tan solo las cosas encajaran....   Estos anhelos son comprensibles. Todos conocemos de la fatiga de la incertidumbre y el deseo de avanzar. Sin embargo, cuando esta lógica dirige el corazón, se convierte en un obstáculo espiritual. Nos hace creer que la confianza nacerá más adelante, cuando la realidad cambie, cuando las circunstancias se alineen.    La Escritura nos confronta con una verdad distinta: la confianza no suele crecer en la comodidad, sino en la dependencia. Y la dependencia se aprende en el desierto.   El desierto es ese lugar donde la vida no responde a nuestros impulsos. Donde los planes fallan, las fuerzas se agotan y las respuestas tardan. No es solo un espacio geográfico; es una experiencia e...

Renuncia a tu necesidad de control

     Esta semana nos hacemos una pregunta honesta y necesaria: ¿cómo puedo confiar en Dios en medio de la incertidumbre?   Al mirar la historia cristiana en busca de respuestas, se observa un patrón claro. Los hombres y mujeres cuya fe se parecía firme, incluso en circunstancias extremas, compartían una misma postura interior: la rendición. No se trata de una resignación pasiva, sino de una entrega consciente. Confiar en Dios, descubrieron, no es añadir algo más a nuestra vida, sino soltar aquello a lo que más nos aferramos: el control.     Hudson Taylor, pionero del movimiento misionero en China, comprendió que una vida inquieta que tener su raíz en una voluntad no rendida. Para Taylor, el desasosiego del alma no nacía tanto de la dificultad, sino de la resistencia interna. Confiar en Dios comienza cuando dejamos de dirigir.    Amy Carmichael llegó a la misma convicción tras décadas de servicio en la India. Para ella, la vida entregada a Dios imp...

Conoce más al Señor

   ¿Qué significa confiar en Dios en un mundo donde la confianza parece agotada?   Vivimos rodeados de información que se presenta como verdad, pero no siempre lo es. Noticias falsas, contenidos generados por inteligencia artificial y relatos cuidadosamente editados han erosionado nuestra capacidad de confiar. A esto se suma el descrédito de instituciones y liderazgos que, durante años, prometieron seguridad y terminaron decepcionando. No es extraño que hoy la confianza sea tan frágil.   Por eso, cuando escuchamos la invitación a "confiar en Dios", algo dentro de nosotros duda. No porque Dios haya cambiado, sino porque nosotros aprendimos a protegernos. La desconfianza se convirtió en un mecanismo de defensa.   La Escritura no ignora este comentario. La Biblia nunca describe la confianza como algo ingenuo ni automático. La presenta como una postura profunda del corazón que se forma con el tiempo. Confiar no es cerrar los ojos; es abrirlos. No es negar las herida...

La historia de David

       Cuando la Biblia nos presenta por primera vez a David, el hombre que se convertiría en el nuevo rey de Israel, parece que ni siquiera su propia familia creía en su capacidad de liderazgo.   Recordemos nuevamente su historia: Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, pidió que le trajeran a todos sus hijos. Isaí obedeció y presentó a sus siete hijos mayores. Sin embargo, Samuel, guiado por el Espíritu de Dios, sabía que ninguno de ellos era el elegido. Entonces preguntó si había algún otro hijo. Isaí recordó a David, el más joven, quien estaba cuidando las ovejas en el campo. Lo llamaron y cuando David llegó, el Señor le dijo a Samuel que él era el escogido.   ¿Te ha pasado alguna vez lo mismo que le sucedió a David? Esa sensación de no ser considerado como parte de un gran plan, o quizás cuando comparan tu vida con la de otros, o simplemente has pensado que Dios tiene planes para los demás, pero no para ti.   Proba...

La historia de Josué

   El pueblo de Israel estuvo cautivo en Egipto durante mucho tiempo, hasta que Dios usó a Moisés para liberarlos de la esclavitud. Lamentablemente, después de varios años de deambular por el desierto, Moisés murió antes de llegar a la tierra que el Señor les había prometido. Es en este momento crucial cuando comienza la historia de Josué, a quien Dios eligió como el nuevo líder que guiaría a Israel hacia el cumplimiento de la promesa.    El propósito del Señor para la vida de Josué fue trascendental, pues no solo guió a su pueblo fuera del desierto, sino que también inició una nueva etapa en la historia de Israel.     Lo más impactante de la historia de Josué es cómo pasó de ser seguidor a convertirse en el líder que guiaría al pueblo de Dios. ¿Te imaginas lo díficil que debió ser para él asumir ese papel de liderazgo  de un día para otro, y justo cuando estaban a punto de alcanzar la promesa de Dios?    Haz una pausa y reflexiona sobre esto...

La historia de Pablo

   La historia de Pablo es el ejemplo perfecto de cómo Dios transformó a un perseguidor de cristianos, en una de las figuras más importantes de toda la Biblia.    Saulo de Tarso, quien más tarde sería conocido como Pablo, es la prueba de que tu pasado no define tu destino. No importa cuáles hayan sido tus errores, Dios tiene un plan maravilloso para tu futuro.    Profundicemos en el pasaje de hoy: Un día, el Señor se reveló a Ananías, un discípulo de Jesús que vivía en Damasco, y le pidió que buscara a Pablo. Ante esta instrucción, es probable que Ananías se haya preguntado cómo era posible que Dios quisiera usar a un hombre como él. Sin embargo, ante sus dudas, el Señor reafirmó su propósito diciendo: "Ese hombre es mi instrumento escogido."    Si para Ananías fue díficil aceptar la voluntad de Dios, imagina lo complicado que fue para Pablo creer en su propio llamado.    Todos hemos experimentado esa sensación cuando Dios se revela en n...

La historia de Moisés

    Moisés es uno de los personajes más significativos del Antiguo Testamento. Su vida es una poderosa muestra del poder de Dios y de cómo él actúa. A través de Moisés, el Señor liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto y los guió con amor y paciencia por el desierto, llevándolos hacia la tierra prometida.   Sin embargo, aunque la historia de Moisés como un gran líder de Israel es impresionante, él no siempre fue así. De hecho, como nos revela el pasaje de hoy, cuando el Señor le habló por primera vez, Moisés no se sentía preparado para cumplir con la tarea que se le había encomendado. En lugar de aceptar confiadamente el mandato de Dios, su primera reacción fue cuestionar el plan diciendo : " ¿Y qué hago si no me creen ni me hacen caso?".   Después, hizo otro intento para librarse de la responsabilidad descalificándose a sí mismo diciendo: " Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra."     Y finalmente, cuando se dio cuenta de que su...

La historia de María

    En la sociedad actual, es común pensar que nuestro propósito en la vida se define por nuestros logros. Sin embargo, la Escritura nos revela que los planes de Dios no dependen de nuestros éxitos, sino de su voluntad. Por ello, éstos siempre serán mucho más extraordinarios de lo que podríamos imaginar.    Por tanto, en los próximos días, exploraremos la vida de ocho personajes bíblicos para descubrir cómo el Señor puede obrar de manera extraordinaria en personas comunes cuando confían en él con todo su corazón.    El pasaje de hoy narra la historia de la anunciación, cuando un ángel se apareció a María para comunicarle que daría a luz a Jesús. Aunque es un fragmento breve de la Escritura, es un ejemplo perfecto de cómo una mujer aceptó los propósitos de Dios sin miedo al futuro, sin imaginar que este evento cambiaría al mundo para siempre.   Aunque esta historia bíblica es muy conocida, ya que narra los primeros acontecimientos de la llegada de Jesús...

La paz que triunfa en el caos

   Juan relata que los discípulos obedecieron a Jesús y subieron a la barca. No estaban huyendo ni desobedeciendo; estaban siguiendo una instrucción clara. Y aun así, la tormenta llegó. Esto nos enseña algo importante desde el inicio: obedecer a Cristo no nos libra de las dificultades, pero sí nos coloca bajo su cuidado.     La noche cayó, el viento se levanto y el lago se volvió peligroso. Los discípulos remaban con esfuerzo, avanzando poco y cansándose mucho. Jesús no estaba con ellos en la barca y esa ausencia aparente intensificó el miedo. A veces, lo más difícil de la tormenta no es el viento, sino la sensación de que Dios está lejos.    Pero Jesús nunca perdió de vista a los suyos.  Cuando el caos parecía dominarlo todo, Jesús se acercó caminando sobre el agua. No calmó la tormenta primero; se reveló a sí mismo en medio de ella. Su autoridad no se muestra solo cuando las aguas están tranquilas, sino cuando él camina sobre aquello que amenaza con ...

Cuando lo poco es suficiente en manos de Dios

    Jesús ve a la multitud que se acerca y sabe que tiene hambre. No es una sorpresa ni un problema fuera de control. Antes de que alguien diga una palabra, él ya conoce la necesidad. Entonces se dirige a Felipe y le hace una pregunta: " ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?". Juan aclara algo importante: Jesús ya sabía lo que iba a hacer. La pregunta no era por falta de respuesta, sino para enseñar.   Felipe responde con honestidad. Hace cuentas y reconoce que no alcanza. Andrés también dice la verdad: lo poco que hay no es suficiente para tanta gente. Ambos miran la situación tal como es, pero se quedan allí. Ven el problema, pero no ven aún a Dios actuando en medio de él.   Jesús hace algo distinto. No pide más recursos ni busca una mejor estrategia. Primero pide que la gente se siente. En medio de la necesidad, introduce calma y orden.   Luego toma lo poco que hay, da gracias y comienza a repartir. El milagro no empieza con la multiplicación, ...

La última parte del sufrimiento

    Treinta y ocho años son tiempo suficiente para que el sufrimiento deje de ser una crisis y se convierta en una forma de vida.    Para el hombre del pasaje de hoy, la enfermedad ya no era solo una condición física; era el marco desde el cual entendía al mundo y a sí mismo.  Postrado junto al estanque de Betzatá, el hombre vivía esperando una oportunidad que nunca llegaba. Cuando el agua se agitaba, necesitaba que alguien lo ayudara a entrar, pero siempre otra persona descendía antes que él. La posibilidad de sanidad estaba allí, pero no podía alcanzarla por sí mismo.   Sin embargo, Jesús lo ve.  Él no pasa de largo. No lo confunde con la multitud. Lo ve con toda su historia encima. Y entonces le hace una pregunta que no busca información, sino verdad:    " ¿ Quieres quedar sano?"     No porque Jesús ignore su dolor,sino porque el sufrimiento prolongado puede erosionar el deseo.  Después de tantos años, uno puede aprende...

Una palabra basta

     Desde el principio, Dios ha revelado su poder de manera sorprendentemente sencilla: " hablando." En Génesis, no lucha, no discute, no ensaya. Dios dice... y lo que no existía comienza a existir. La creación responde a su voz sin resistencia.    Sin embargo, cuando el dolor nos alcanza, esa verdad resulta difícil de creer.  Un funcionario real llega a Jesús con una necesidad concreta y urgente: su hijo está muriendo. Él no viene a debatir ni a aprender; viene porque ya no tiene alternativas. Su petición es clara: quiere que Jesús vaya con él. Necesita cercanía, presencia física, una intervención visible. Para él, el poder de Dios parece depender de la distancia.    Jesús responde de un modo que desarma esa lógica. No va. No acompaña. No toca al niño.   Solo habla: "Vuelve a casa. Que tu hijo vive."    No hay pruebas inmediatas. No hay señales que confirmen la promesa. Solo una palabra. Y el texto dice algo decisivo: el hombre cr...

El milagro comienza donde el vino se acaba

   Todo milagro comienza con una pérdida. No con fe abundante ni con recursos suficientes, sino con un límite que ya no puede ocultarse.    En Caná, el vino se había acabado. Y con él, la ilusión de control. No había estrategia, excusa ni esfuerzo capaz de revertirlo. La verguenza ya estaba servida. En ese momento, cuando nada más puede hacerse, es precisamente cuando Dios elige revelarse.   Jesús no transforma el vino existente. No lo mejora. No lo extiende.   Lo que hace es más radical: transforma el agua en vino. Y no cualquier agua, sino la destinada a la purificación ritual. Tinajas creadas para limpiar lo externo se convierten en recipientes de gozo. Como si el reino estuviera anunciando algo nuevo: la limpieza ya no vendrá por ritual, sino por gracia; la plenitud ya no dependerá del esfuerzo humano, sino de la intervención divina.    Este milagro no solo resuelve una crisis doméstica. Revela una lógica distinta.   En el Reino de Dios, ...

Yo creo en el Hijo: el Rey que regresa

   Después de la resurrección, los discípulos todavía tenían preguntas. Querían saber tiempos, fechas, desenlaces. Querían certezas inmediatas. Y en lugar de responderles con un calendario, Jesús les ofrece algo mejor: una promesa y una misión.   El pasaje de hoy nos sitúa en un momento lleno de tensión y esperanza. Jesús habla con sus discípulos por última vez antes de ascender. Ellos miran al cielo, intentando comprender lo que ocurre, mientras el Señor es elevado y una nube lo oculta de una visión. No es una despedida común. Es una entronización silenciosa. Aquel que fue crucificado y resucitado ahora es exaltado.   La ascensión de Jesús nos recuerda que la historia no quedó inconclusa. Cristo no desapareció ni se retiró. Él reina. Está vivo, glorificado y ejerciendo autoridad. Desde allí, gobierna sobre la historia, las naciones y aún sobre los momentos que hoy nos resultan confusos o inciertos. Saber donde está Jesús ahora cambia la manera en que vivimos aquí. ...

Yo creo en el Hijo, crucificado y resucitado

   Hay verdades que sostienen la fe y hay verdades sin las cuales la fe simplemente no existe. La cruz y la resurrección pertenecen a esta última categoría. No son un detalle del cristianismo ni un símbolo inspirador entre muchos otros. Son el corazón mismo del evangelio. ¡Todo converge aquí!   El apóstol Pablo no deja margen para ambiguedades. Si Cristo no resucitó, dice, entonces la fe es ilusoria, la predicación es vacía y la esperanza se desmorona. Sin la resurrección, Jesús no sería más que otro maestro admirable derrotado por la muerte. Pero Pablo escribe con convicción porque sabe que la tumba no tuvo la última palabra.   La cruz nos revela algo profundamente desconcertante: el amor de Dios expresado a través del sufrimiento voluntario del Hijo. Jesús no fue sorprendido por la cruz ni arrastrado a ella en contra de su voluntad. En la cruz, Dios mismo entró en nuestra oscuridad, cargó con el peso del pecado y asumió aquello que no podíamos soportar. Allí, ...

Yo creo en el Hijo: Dios con nosotros

    La encarnación no es una verdad reservada a una estación del año ni un recuerdo que evocamos solo en Navidad. Es una realidad viva, profunda y permanente, que sostiene toda nuestra fe y transforma la manera en que entendemos a Dios, al mundo y a nosotros mismos. Es por eso que , hoy volvemos al prólogo del evangelio de Juan y nos detenemos, con reverencia, ante estas palabras que  nunca se agotan:    " El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros."  Antes de hablar de lo que Jesús hizo por nosotros, la Escritura nos invita a contemplar quién es él. Juan nos presenta a Jesús como la luz verdadera que vino al mundo, la misma luz por medio de la cual todo fue creado. Y, sin embargo, esta luz fue rechazada, ignorada y no reconocida por muchos. El contraste es asombroso: el Hijo de Dios entra en su creación, pero la creación no lo recibe.   Aquí se revela el corazón del evangelio. Dios no envió simplemente un mensaje desde el cielo. No delegó la salv...

Yo creo en Dios, Padre Todopoderoso

   La primera afirmación de nuestra fe abre el camino a todo lo demás: " Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra."     Es una declaración sencilla y, sin embargo, infinita. En pocas palabras, nos sitúa en la realidad más grande que existe: nos dice quién es Dios y, a la luz de eso, quiénes somos nosotros en él. No es una frase ligera ni decorativa; es un cimiento. Como escribió A.W. Tozer: lo que pensamos acerca de Dios determina el curso de toda nuestra vida, porque de esa imagen nacen nuestras decisiones, nuestros temores y nuestra esperanza.   Vivimos en una época de espiritualidad a la carta, donde muchos toman fragmentos de aquí y de allá para construir creencias a su medida. En medio de esa confusión, necesitamos volver una y otra vez a la Escritura, donde el Dios verdadero no es mera imaginación, al contrario, es revelación. Él no es una fuerza impersonal ni una energía difusa, sino un Dios vivo, que habla, que actúa, que h...

Yo creo en la historia de Dios

    Gran parte de lo que creemos saber sobre el mundo no proviene de la experiencia directa, sino de la confianza. Confiamos en el testimonio de quienes estuvieron antes que nosotros. Confiamos en la palabra de los historiadores, aunque no hayamos presenciado los hechos. Confiamos en mapas que nunca hemos recorrido por completo. Así, más de lo que imaginamos, vivimos apoyados en la confianza y en el testimonio de otros.    Reconocer esto es crucial porque nuestras creencias no son neutras. Lo que creemos da forma a cómo vivimos. Moldea nuestras decisiones, define nuestras esperanzas, alimenta nuestros temores y orienta nuestros hábitos. Creer no es un acto pasivo: es el marco desde el cual interpretamos la realidad y nos relacionamos con el mundo. Todos, sin excepción, vivimos dentro de una red de creencias.   Por eso es tan importante detenernos y examinar con honestidad en qué creemos... y por qué lo creemos. Especialmente como creyentes.  En el pasaje de...