Sanado por una palabra
"Eso" que te hace pasar la noche en vela. "Eso" que te cansa. "Eso que parece no poder ser sanado o redimido, que se ve imposible, irreconciliable e irredimible. "Eso " se eleva con todo su peso sobre tu vida como un imponente rascacielos, abrumador y terriblemente desafiante. Hasta que llevas "eso" a Jesús... como el influyente funcionario romano del pasaje de hoy. Este hombre tenía autoridad y riqueza como centurión. Su súplica era sincera y fue claramente expresada: es siervo estaba enfermo en casa, paralizado y atormentado. Su oración fue suficiente para poner en movimiento los pies de Jesús, que se volvió y caminó en dirección a la necesidad del siervo. Sin embargo, el funcionario romano detuvo a Jesús. Él comprendía la naturaleza de la autoridad, de hecho, él mismo estaba bajo autoridad y también era un hombre con mucha autoridad. Cuando sus líderes daban órdenes, él escuchaba. Cuando él mismo daba instrucciones, sus soldados se ...