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¿Cómo ser un influencer silencioso?

     Quiero comenzar contándote la historia de Martin de Tours. Este soldado romano vivió en el siglo IV d.C. y era cristiano. Durante su vida, Martín desafió las convenciones militares y las expectativas culturales de su tiempo para defender a los pobres y oprimidos. A pesar de todas las cosas que el mundo tenía para ofrecerle una persona su posición, dio la espalda al lujo y contrario a lo que pudiera esperarse de él, forjó su legado fuera del campo de batalla impactando la vida de muchos a través de actos de generosidad.    Cuenta la historia que durante un frío dia de invierno, cuando Martín atravesaba las puertas de la ciudad de Amiens, un mendigo lo detuvo y le pidió ayuda. El soldado no tenía dinero en ese momento, pero al ver cómo el otro hombre temblaba de frío al estar recostado en el suelo, compartió lo único que tenía con él. Así que se quitó su desgastado abrigo, lo cortó por la mitad y se lo dio al mendigo.   Esa misma noche, Martin de Tours t...

¿Vives por los likes o por Jesús?

   Durante esta semana hemos reflexionado sobre cómo las motivaciones de nuestro corazón y una relación de intimidad con Dios, nos despojan del peso que conlleva vivir para los demás. Es por eso que nuestro aprendizaje de hoy se centrará en descubrir qué nos impulsa a actuar como lo hacemos. En otras palabras, responderemos juntos la pregunta : "¿A quién estoy tratando de complacer?"     Hay una verdad muy profunda que a veces pasa en nuestra vida: nuestra forma de ver la vida está ligada a las personas que queremos complacer. ¿Te has dado cuenta de esto?   Someter nuestro actuar al reconocimiento de los demás, es como colocarle una correa invisible a nuestras emociones y acciones. Con esto, perdemos nuestro poder de decisión y se lo otorgamos a los otros, permitiéndoles validar nuestra propia identidad basada en sus opiniones.   Por eso es tan importante determinar con claridad si estamos viviendo para complacer a los demás. No hay otra opción, es alg...

Pide al Señor y él hará

   Durante esta semana hemos aprendido sobre la importancia de buscar momentos a solas con Dios y de lo vital que son nuestras verdaderas convicciones para él. En un mundo que nos invita constantemente a medir nuestro valor de acuerdo a las opiniones de los demás, es muy importante hacer las cosas de otra manera.  Incluso como creyentes, caemos en la trampa de suponer que entre más visibilidad tengan nuestras buenas acciones, mayor será el impacto que tengamos para los demás. No me malentiendas, no digo que sea malo, sin embargo, no podemos pasar por alto que para Dios, todo aquello que se hace fuera de la vista que nos rodean, genera un cambio más grande. La diferencia se marca desde nuestra intimidad con él.  Aunque hay muchos ejemplos del poder de la oración quiero hablarte de uno en particular. En la costa oeste de Escocia hay un pequeño grupo de islas llamadas Hébridas. Fue en este lugar donde el evangelista Duncan Campbell, lideró un impresionante avivamiento l...

Lo que haces en secreto

    El tema de esta semana es "El tras cámaras de nuestra vida", lo que significa que profundizaremos en un camino muy distinto al que el mundo nos presenta. Nos alejaremos un poco de los reflectores para enfocarnos en lo que sucede tras cámaras y recordaremos que nuestra vida adquiere sentido sólo cuando entendemos que el centro de todo es Jesús y no nosotros. Esta es la única manera de impactar la vida de los demás.  Antes que nada, quiero hablarte sobre el concepto de "alardeo moral." Este se ha convertido en un tema muy popular en la actualidad y se refiere al acto de expresar públicamente cúanto te importa un problema, generalmente de índole social. La característica principal de esta postura es que su verdadera intención es ganar popularidad y no generar un cambio real. Esto se vuelve para muchos una excusa disfrazada para no hacer nada.  Si has notado este comportamiento, te darás cuenta de cómo las personas casi siempre reaccionan emocionalmente cuando perci...

Revístanse de humildad

   Vivimos en una sociedad obsesionada con el reconocimiento público. Pareciera que nuestra razón de ser está basada en la validación externa, y por tanto es fácil caer en la trampa de esta mentira. De acuerdo a investigaciones recientes, todos los días revisamos nuestro teléfono unas 250 veces en busca de likes, vistas, reacciones y mensajes directos. Hemos convertido los aplausos de los desconocidos en el parámetro más alto para medir nuestro valor, por lo que no es de extrañar que sintamos un cansancio extremo.  Si esta es tu realidad, llegaste al lugar correcto para aclarar todas tus dudas a la luz de la verdad de Dios. Con ayuda de la Escritura, desafiaremos y expondremos el concepto de éxito que prevalece en el mundo hoy en día. También aprenderemos juntos como agradar a Dios, y poco a poco, nos desprenderemos del mal hábito de vivir para complacer a los demás.  Primero que nada, debes saber que todo lo que sucede en nuestro interior tiene un gran impacto en el...

Cuando el orgullo se rompe

  Naamán tenía todo lo que el mundo valora: poder, reconocimiento, el favor del rey y una vida marcada por el éxito. Sin embargo, había algo que no podía ocultar ni resolver: padecía lepra. Y esa realidad hacía que todo lo demás perdiera sentido.  Al enterarse de que en Israel había un profeta capaz de sanarlo, decidió ir. Pero fue según su propia lógica: con influencia, con respaldo oficial y con una idea clara de cómo debía ocurrir el milagro. Esperaba una respuesta a la altura de su posición.  Eliseo no salió a recibirlo. En su lugar, envió a un mensajero con una instrucción sencilla: sumergirse siete veces en el Jordán.  La reacción de Naamán fue inmediata: enojo. No porque la instrucción fuera díficil, sino porque lo confrontaba directamente. Esperaba ser recibido personalmente y tratado conforme a su posición, con una intervención visible y acorde a su grandeza. En cambio, ni siquiera fue atendido por el profeta, sino por un mensajero, y se le indicó que se sum...

El Dios que da es el Dios que sustenta

   La mujer sunamita vivió una de las experiencias más intensas de la vida: recibir un hijo y, tiempo después, perderlo. Su respuesta a esa pérdida nos enseña que significa acudir a Dios cuando no queda otra opción.  Era una mujer próspera, generosa y temerosa de Dios, que había ofrecido hospitalidad al profeta Eliseo sin esperar nada a cambio. Al notar que no tenía hijo, Eliseo intercedió por ella, y el Señor le concedió un hijo. Fue un regalo inesperado, una bendición que llegó antes de que ella misma reconociera su necesidad.  Tiempo después, el niño enfermó y murió. Lo que ella hizo en ese momento fue significativo: fue personalmente en busca de Eliseo, con urgencia, sin delegar la tarea ni detenerse a dar explicaciones. Sabía hacia dónde dirigirse antes de expresar lo que sentía.  En esta escena hay una profunda honestidad. No se presentó con argumentos ni con respuestas preparadas. Llegó con su dolor, con su pérdida y con la determinación de acercarse a qu...