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Yo creo en Dios, Padre Todopoderoso

   La primera afirmación de nuestra fe abre el camino a todo lo demás: " Creo en Dios, Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra."     Es una declaración sencilla y, sin embargo, infinita. En pocas palabras, nos sitúa en la realidad más grande que existe: nos dice quién es Dios y, a la luz de eso, quiénes somos nosotros en él. No es una frase ligera ni decorativa; es un cimiento. Como escribió A.W. Tozer: lo que pensamos acerca de Dios determina el curso de toda nuestra vida, porque de esa imagen nacen nuestras decisiones, nuestros temores y nuestra esperanza.   Vivimos en una época de espiritualidad a la carta, donde muchos toman fragmentos de aquí y de allá para construir creencias a su medida. En medio de esa confusión, necesitamos volver una y otra vez a la Escritura, donde el Dios verdadero no es mera imaginación, al contrario, es revelación. Él no es una fuerza impersonal ni una energía difusa, sino un Dios vivo, que habla, que actúa, que h...

Yo creo en la historia de Dios

    Gran parte de lo que creemos saber sobre el mundo no proviene de la experiencia directa, sino de la confianza. Confiamos en el testimonio de quienes estuvieron antes que nosotros. Confiamos en la palabra de los historiadores, aunque no hayamos presenciado los hechos. Confiamos en mapas que nunca hemos recorrido por completo. Así, más de lo que imaginamos, vivimos apoyados en la confianza y en el testimonio de otros.    Reconocer esto es crucial porque nuestras creencias no son neutras. Lo que creemos da forma a cómo vivimos. Moldea nuestras decisiones, define nuestras esperanzas, alimenta nuestros temores y orienta nuestros hábitos. Creer no es un acto pasivo: es el marco desde el cual interpretamos la realidad y nos relacionamos con el mundo. Todos, sin excepción, vivimos dentro de una red de creencias.   Por eso es tan importante detenernos y examinar con honestidad en qué creemos... y por qué lo creemos. Especialmente como creyentes.  En el pasaje de...

Relación versus interacción

   Nuestra cultura habla constantemente de la importancia de la comunidad, pero muchas veces lo que encontramos no es más que una conexión superficial. Aunque la tecnología nos conecta globalmente, con frecuencia nos desconecta de quienes están más cerca de nosotros.   La conexión sin verdadera comunidad puede dejarnos con un sentimiento de soledad. Sin embargo, la Biblia nos ofrece una solución: al seguir a Jesús, somos integrados en una nueva comunidad que Dios está formando: la Iglesia.    Para los primeros creyentes, seguir a Jesús no era un asunto individual. Significaba estar profundamente comprometidos unos con otros: comían juntos, adoraban juntos y compartían sus vidas. El cristianismo no es simplemente un sistema de creencias que guardamos en privado; es una invitación a pertenecer a una comunidad que transforma vidas.    Los sociólogos distinguen entre "lazos fuertes" y "lazos débiles" en las relaciones humanas. Los lazos débiles son conocid...

Compasión versus lástima

  Cuando Jesús se encontraba con personas que sufrían, no se limitaba a predicarles ni a darles instrucciones sobre cómo mejorar su vida. Tampoco las reprendía ni las miraba con lástima. El pasaje de hoy nos dice que Jesús "tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor."     ¿Alguna vez te has sentido agobiado o desamparado? Bueno, quiero recordarte que Jesús no te ignora, no te mira con lástima ni te dará una lección por sentirte así. Él tiene compasión por ti.   La palabra griega que se traduce como " compasión", en este pasaje, describe una emoción profunda, un sentimiento que nace desde el centro del corazón. La compasión de Jesús no era un simple impulso momentáneo; era una fuerza que lo movía a actuar con amor y propósito. Jesús no solo veía las necesidades, él las atendía.    Esto contrasta profundamente con la lástima. La lástima observa desde la distancia y siente pena por la persona, pero no se invol...

Esperanza versus optimismo

   Durante estos días, hemos explorado un tema crucial: aprender a distinguir entre lo auténtico y las imitaciones. Esta habilidad es una brújula que nos protege de caer en engaños, nos libra de falsas expectativas. Pero no te confundas, no estamos hablando de productos o marcas... ¡no! Hablamos de aquello que realmente importa, de las actitudes que revelan si vivimos como verdaderos creyentes o si solo llevamos una fachada.    Hoy nos enfocaremos en el poder de la esperanza y cómo se diferencia de su imitación barata: el optimismo. La esperanza bíblica es una fuente profunda, una certeza firme y un fundamento sólido sobre el cual construir nuestra vida, capaz de resistir cualquier tormenta. Observa la seguridad en las palabras del pasaje de hoy: "inmutable", "confirmó", "firme y seguro."     La esperanza de la que habla la Biblia es constante y confiable. En cambio, el optimismo, aunque agradable, es frágil porque depende de que las cosas salgan bien,...

Perdonar versus olvidar

   Hoy reflexionaremos sobre una de las enseñanzas más desafiantes de Jesús: el perdón. Jesús lo dejó claro, tanto con sus palabras como con su vida, que el perdón es esencial en su reino. Incluso en su momento más doloroso, mientras era crucificado, pidió a Dios que perdonara a quienes lo habían puesto allí, el dice: " Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Este ejemplo de perdón radical es el camino hacia la verdadera libertad interior, aunque no sea fácil recorrerlo.    En el pasaje de hoy, Pedro, pensando que estaba siendo generoso, preguntó a Jesús: " ¿Debo perdonar hasta siete veces?" A su parecer, siete era más que suficiente. Sin embargo, Jesús respondió: "No hasta siete, sino hasta setenta veces siete."     Esta respuesta rompió cualquier límite humano. Para Jesús, el perdón no consiste en contar cuántas veces perdonamos, sino en dejar de contar por completo.    El problema es que el mundo muchas veces nos ofrece una versi...

Generosidad versus caridad

    En el siglo XIX, Estados Unidos vivió la fiebre del oro. La promesa de riquezas incalculables atrajo  a miles de personas a California, quienes se aventuraron en su búsqueda con grandes expectativas. En ese contexto, un metal llamado "pirita" pronto fue apodado como "el oro de los tontos." A primera vista, brillaba como el oro auténtico y podía engañar a los buscadores esperanzados, pero su verdadero valor era decepcionante. Mientras que el oro real era muy valioso, la pirita solo era una ilusión barata.    La diferencia entre el oro genuino y el oro de los tontos era evidente, pero requería de un examen minucioso para reconocerla.   Algo similar ocurre con nuestra vida espiritual. Hay virtudes que a simple vista, reflejan una vida cristiana auténtica, pero cuando los examinamos de cerca, a la luz de la palabra de Dios, descubrimos que son meras imitaciones.   Hoy reflexionaremos sobre la diferencia entre: la caridad y la generosidad.   L...