Acusado injustamente
Hay momentos en los que hacer lo correcto parece no servir de nada. Eso fue exactamente lo que vivió José. Después de haber sido traicionado por sus hermanos y vendido como esclavo, comenzó a ganarse la confianza de Potifar. Todo parecía indicar que, por fin, las cosas empezaban a mejorar. Pero de un momento a otro, una acusación falsa volvió a cambiar el rumbo de la historia. José pudo haber cedido a la tentación y tomar el camino más fácil. Sin embargo, eligió honrar a Dios, aun sabiendo que hacerlo podía costarle muy caro. Su integridad valía más que cualquier comodidad o beneficio momentáneo. La verdadera integridad no se demuestra cuando todos nos observan, sino cuando nadie más está mirando. Consiste en ser la misma persona en privado que somos en público. José vivió esa clase de integridad. Quizá tú también has experimentado algo parecido. Tal vez intentaste hacer lo correcto y, aun así, fuiste malinterpretado, criticado o tratado injustamente...