Aprendiendo a estar presente
Vivimos en un mundo que nunca se detiene. Siempre hay algo que hacer, una preocupación que resolver o una nueva distracción que reclama nuestra atención. Poco a poco, nuestra mente se llena de ruido y nuestro corazón olvida dónde encontrar descanso. Por eso las palabras del pasaje de hoy siguen siendo tan necesarias. Lo más sorprendente es que este salmo no fue escrito en un momento de tranquilidad. Habla de montañas que se derrumban, mares embravecidos y naciones enteras sacudidas por el caos. Y, sin embargo, en medio de ese escenario, Dios pronuncia una de las invitaciones más hermosas de toda la Biblia: "Quédense quietos y reconozcan que Yo soy Dios." ¡Qué diferente es la paz de Dios! El mundo nos dice que solo podremos descansar cuando desaparezcan los problemas. Dios nos invita a descansar porque él permanece, aun cuando los problemas siguen ahí. Su paz no nace de la ausencia de problemas. Nace de su presencia. " ¡Alto! ¡Reconozcan...