Permite que la insatisfacción te guíe
Cuando llegas al aeropuerto, lo notas de inmediato: el sonido característico de los aviones, el bullicio de las bocinas y el caos del tráfico. Al entrar, la prisa se hace palpable. La gente avanza por los controles de seguridad; algunos se desplazan por las cintas transportadoras, mientras otros corren. Finalmente, en la puerta de embarque, muchos se sumergen en sus libros o en la pantalla de sus teléfonos, buscando cualquier forma de evadir el presente. El aeropuerto se convierte en un reflejo de una verdad más profunda: todos, de alguna manera, queremos estar en otro lugar buscando siempre lo que sigue, como si el momento actual no fuera suficiente. En ocasiones, la vida se siente exactamente así. Estamos en constante espera de lo que sigue: un nuevo trabajo, un hogar, una relación, un hijo. Buscamos el camino más rápido para llegar a ese destino anhelado. Y, mientras tanto, intentamos llenar el vacío con distracciones, buscando cualquier forma de hacer que el tiem...