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¿Por qué existe el mal en el mundo?

    Vivimos en un mundo donde, día tras día, somos bombardeados con noticias de guerras, hambre, violencia, escasez, crisis políticas, desastres naturales, enfermedades, injusticias y mucho más. Estas realidades nos llenan de preocupación, angustia y miedo, y en ocasiones, sacuden nuestra fe.     Es natural que, al ver tanto sufrimiento, nos preguntemos: ¿por qué existe el mal? ¿Por qué, si creemos en un Dios bueno y sabemos que su amor es más grande que cualquier otra cosa, sigue existiendo la maldad? ¿Por qué el Señor no la elimina de una vez por todas?    Estas preguntas han sido un motivo de gran conflicto tanto para creyentes como para no creyentes. Sin embargo, la palabra de Dios siempre nos ofrece respuestas claras. El libro de Génesis nos explica que el mal no es, como muchos suelen creer, una condición necesaria para que exista el bien, o un defecto en el carácter del Señor. Más bien, el mal es la consecuencia directa de la ausencia de Dios en el m...

¿Cómo debo reaccionar ante las dudas?

    Todos en algún momento de nuestra vida, hemos tenido dudas acerca de nuestra fe y esto es completamente normal, pues ninguno de nosotros tiene todas las respuestas, solamente Dios las posee.  Es importante recalcar que dudar no es algo malo. De hecho, las preguntas son una señal de una fe viva. El autor Tim Keller solía decir: "Una fe sin algunas dudas es como un cuerpo humano sin anticuerpos. Las personas que van por la vida demasiado ocupadas o indiferentes como para plantearse preguntas díficiles sobre por qué creen lo que creen, se encontrarán indefensas ante la experiencia de la tragedia o ante las preguntas incisivas de un escéptico inteligente."   Este pensamiento de Keller nos lleva a reflexionar en cómo podemos responder a nuestras dudas. El pasaje de hoy nos da una respuesta a través de la historia de Tomás, quien en lugar de ocultar sus pensamientos respecto a la resurrección del Señor, les dice a los otros discípulos, "Si no veo... no creeré." Como p...

¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

   ¿Cuántas veces nos hemos preguntado por qué le suceden cosas malas a la gente buena?  Es un hecho, ¡en este mundo lleno de dolor, todos llevamos cicatrices! Sin embargo, también son un recordatorio de que podemos confiar en la bondad de Dios, aún cuando vivimos momentos de profundo sufrimiento.     Posiblemente nunca comprendamos en su totalidad los propósitos de Dios, pero tenemos la certeza de que él siempre estará con nosotros en medio de las dificultades. Es por ello que hoy te compartiremos tres verdades bíblicas que te ayudarán a reflexionar sobre esta gran incógnita:    La primera de ellas es que a la gente buena le suceden cosas malas porque nuestro mundo está roto a causa del pecado. Lamentablemente, nuestra realidad está lejos del paraíso que Dios originalmente planeó para nosotros. Sin embargo, debemos entender que el sufrimiento no era el plan inicial del Señor, sino que su diseño perfecto fue afectado por el pecado, es por ello que...

¿Cómo distinguir la voz de Dios?

    La Biblia está llena de párabolas que expresan conceptos profundos de forma simple y con ayuda de imágenes bellas y cercanas, pero hay una en particular que nos conmueve y nos llena de esperanza cuando sentimos que las dudas nos invaden. En el Evangelio de Juan, Jesús se describe a sí mismo como el buen pastor que cuida de su rebaño, y a nosotros, sus seguidores, nos compara con las ovejas que oyen su voz, reconocen su llamado y lo siguen confiadamente.   Sin duda, ésta es una verdad profunda que nos anima a confiar en que la voz de Dios nos llamará y nos traerá de vuelta al redil junto con él cuando nos extraviamos, ¿no es así? Pero, seamos sinceros, escucharlo en medio de la dificultad no es tan fácil a veces. Los miedos, y las preocupaciones suelen hacer que la voz de nuestro buen pastor se sienta lejana y en ocasiones casi imperceptible. Es como si en nosotros no existiera la capacidad de reconocer su llamado como asegura la Escritura. Si has experimentado algo as...

A Dios no le asustan tus preguntas

    No sé tú, pero a lo largo de mi vida he tenido muchas preguntas sobre mi fe. Algunas de ellas han tenido respuesta, pero muchas otras todavía no. Debo confesarte que por mucho tiempo pensé que era incorrecto cuestionar mi fe. Sin embargo, a medida que he estudiado la Escritura, aprendí que el mayor error no es tener preguntas, sino no llevarlas a Dios.     A veces, pensamos que el Señor no quiere escuchar nuestras dudas, o que cuestionar es un signo de debilidad o irreverencia, pero esto no es así de ninguna manera, Dios es un Padre amoroso que siempre está atento a nuestras preguntas y  dispuesto a escucharnos en todo momento. Entender que Dios está interesado en nosotros cambia por completo nuestra perspectiva sobre quién es él.   Dios desea que experimentes la libertad de compartir con él todas tus inquietudes sin importar cuán grandes o díficiles parezcan. Él anhela que seas sincero, que abras tu corazón sin temor ni verguenza, y que te despojes de ...

Un canto de adoración

   Cuando leemos con detenimiento sobre la vida de David, nos encontramos con muchos escenarios: campos, batallas, desiertos y un trono. Sin embargo, hay un hilo muy fino, pero determinante, que los atraviesa a todos: David vive delante de Dios. Y los Salmos son nuestra ventana más clara a esa comunión profunda. No son solo cantos y poesía; son fe latente que nos alcanza aún hoy.   El Salmo 23 es uno de los ejemplos más claros de la vida de David y, aunque es breve, también es muy profundo. Él no comienza hablando de sí mismo. Comienza hablando de Dios: " El Señor es mi pastor." Esa sola frase lo transforma todo. Si Dios es como un Pastor, entonces yo dependo completamente de él. No soy mi propio salvador ni mi propio proveedor. Tampoco estoy abandonado al azar. Si Dios es Pastor, mi valor no se mide por mi desempeño, sino por mi pertenencia al rebaño del Señor.    Observa también que este salmo no promete una vida sin oscuridad. Nos habla de "valles tenebrosos....

Un rey conforme al corazón de Dios

   Cuando Israel aún vivía bajo el liderazgo de jueces, el pueblo pidió un rey y Dios accedió. Pero el rey de ninguna manera debía sustituir la autoridad del Señor. Por el contrario, debía gobernar bajo su voluntad, sometido a su palabra. Saúl fracasó precisamente en eso. Usó el poder para proteger su imagen, y David, viviendo como fugitivo y en medio de la debilidad, adoptó una postura distinta: el reino le pertenece al Señor.   El ascenso de David al trono nos enseña algo hermoso. La voluntad del Señor no se cumple por nosotros, sino a pesar de nosotros, y a través de un largo proceso de formación y providencia. Años de persecución forjaron el corazón de David y le enseñaron a depender. Pasó de ser un hombre que sufrió injusticia a ser un rey que gobierna con misericordia. El dolor pudo haberlo amargado, pero Dios lo utilizó para hacerlo más sensible y reverente.    ¿Y qué hace David con la autoridad que se le otorgó? No construye un monumento para sí mismo. L...