Jehová Jireh, el Dios que provee
Después de años de espera, Abraham y Sara finalmente recibieron a su amado hijo, Isaac, como el cumplimiento de la promesa de Dios. Abraham siguió de cerca el crecimiento y el desarrollo de Isaac, encontrando alegría y deleite en cada etapa de su vida. Sin embargo, un día, Dios le pidió a Abraham que hiciera algo inimaginable: debía ir al monte Moriah y ofrecer a su hijo como sacrificio a Dios. Es tan díficil imaginar lo que Abraham debió sentir en ese momento. Él había esperado durante tanto tiempo a su amado hijo y ahora Dios le pedía que lo entregara. ¿Qué habrías hecho tú en su lugar? La experiencia de Abraham nos hace reflexionar sobre cómo manejamos las bendiciones que recibimos de Dios. ¿Estaríamos dispuestos a sacrificar todo por nuestro amor hacia él? Abraham lo hizo y obedeció, llevando a Isaac con determinación a cumplir la voluntad de Dios. " Y el ángel dijo: No extiendas tu mano sobre el niño, ni le hagas daño. Yo sé bien que temes a Dio...