La vanidad de las posesiones
A todos nos preocupa, en cierta medida, tener suficiente. Queremos cubrir nuestras necesidades, cuidar de nuestra familia y sentir cierta tranquilidad al pensar en el futuro. Por eso trabajamos, ahorramos y hacemos planes. Y no hay nada malo en hacerlo. El problema aparece cuando comenzamos a creer que tener más también implica estar más seguros. En el pasaje de hoy, un hombre se acercó a Jesús por un problema con una herencia. Pero Jesús no entró en la discusión sobre cuánto le correspondía. En cambio, hizo una advertencia: "¡Tengan cuidado! (...) La vida de una persona no depende de la abundancia de los bienes" (Lucas 12:15). Entonces contó la historia de un hombre rico que había tenido una cosecha extraordinaria. Tenía tanto que decidió derribar sus graneros y construir otros más grandes. Hasta ahí, podría parecer simplemente una buena decisión. Pero después escuchamos lo que este hombre se dice a sí mismo: tenía bienes suficientes para m...