Si sientes amargura
¿Qué viene a tu mente cuando escuchas la palabra "amargura"? Y si somos un poco más honestos: ¿hacia quién la sientes hoy? La amargura tiene algo extraño. Aunque duele, a veces produce cierta satisfacción. Volver a contar lo que alguien nos hizo, recordar sus errores o hablar de esa persona con resentimiento puede hacernos sentir, por un momento, que tenemos derecho a seguir aferrados a lo ocurrido. Pero que algo parezca justificado no significa que sea seguro conservarlo en el corazón. Hebreos 12:15 nos advierte: "Asegúrense de que... ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos." La imagen es poderosa. La amargura es como una raíz: comienza bajo la superficie, donde nadie puede verla. Podemos seguir sonriendo, sirviendo y haciendo nuestra vida mientras, silenciosamente, el resentimiento crece por dentro. " Tengan cuidado. No vayan a perderse la gracia de Dios; no dejen brotar ninguna raíz de amargura, pues podría e...