Entradas

Más que milagros

   Esta semana reflexionaremos sobre los milagros de Jesús en el Evangelio de Juan. Sin embargo, Juan los llama señales porque no fueron demostraciones de poder. Cada una revela algo profundo sobre quién es Jesús. A través de ellas, descubrimos que él no es solamente un maestro extraordinario, sino también el Hijo de Dios que vino a traer vida al mundo.   La primera de estas señales ocurrió durante una boda en Caná de Galilea. Jesús estaba alló con sus discípulos, participando de una celebración común. Este detalle es significativo. Nuestro Señor no vivía distante de las personas ni desconectado de su realidad. Estaba presente en las mesas, en las conversaciones, en los momentos de alegría y también en medio de las preocupaciones más cotidianas.  En medio de la fiesta surgió un problema inesperado: el vino se acabó. Para los anfitriones, aquello representaba una gran verguenza. Entonces Jesús realizó su primer milagro, transformando agua en vino , y no en cualquier v...

Avivando el fuego con gratitud

  La insatisfacción puede aparecer en nuestra vida repentinamente y apoderarse de nosotros, ardiendo como un fuego intenso en el corazón. Es inevitable no sentirnos de esta manera tarde o temprano. Pero entonces, ¿qué podemos hacer para lidiar con ese sentimiento de insatisfacción? Permíteme sugerirte algo en lo que tal vez no habías pensado: practica la gratitud.  Esto podría sonar como si estuviéramos apagando ese fuego con agua fría. Pero, ¿y si la gratitud, en lugar de extinguirlo, lo avivara como un soplete?  ¿Cómo puede ser esto posible? Practicar la gratitud cada día nos ayuda a ver con claridad qué es lo que realmente nos proporciona alegría.  De niños, nos enseñan que, en caso de incendio, no debemos abrir una puerta sin antes comprobar si está caliente. Si lo está, es mejor no abrirla. Pues bien, la gratitud es como tocar esas puertas en nuestro corazón, notando cuáles están frías y cuáles arden con calor. Pero, a diferencia de un incendio, aquí buscamos la...

Dios quiere que seas feliz

   Muchos de nosotros llevamos oculto en el corazón: "Dios no quiere que seas feliz." Al leer el versículo 5 del pasaje de hoy, podríamos pensar que nuestras sospechas se confiman cuando leemos: " Conténtense con lo que tienen."   Esto nos lleva a preguntarnos: ¿desear más es incorrecto? ¿Acaso sentirse insatisfecho es malo?   Curiosamente, Eva experimentó ese mismo temor en el Jardín del Edén. Creyó que Dios la estaba privando del árbol del conocimiento y quizás se preguntó: "¿De verdad Dios me ama?". Esa duda no salió sola; fue sembrada por la serpiente, quien le insinuó: "Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol se les abrirán los ojos y serán como Dios."   Al igual que Eva, nosotros también enfrentamos ese temor que nace de una mentira. Nos asalta la duda: ¿Dios me ama y proveerá todo lo que necesito? ¿Puedo confiar plenamente en que él cuidará de mí?  Aunque Hebreos no habla sobre el árbol del conocimiento, sí nos dice que la ten...

Alimentando nuestra insatisfacción

  Si un carro pudiera sentir insatisfacción, ¿cómo lo resolvería? La pregunta puede parecer extraña, pero considerémosla por un momento. Piensa en tu auto favorito. ¿Qué necesita para funcionar correctamente? Probablemente dos cosas esenciales: combustible y un conductor.   Un carro sin conductor está desorientado, sin un destino claro y sin combustible; está paralizado, incapaz de moverse hacia cualquier dirección. Sin ambos, no puede cumplir con el propósito para el que fue diseñado.  Ahora pensemos en nosotros. ¿Qué es lo que realmente anhelamos cuando sentimos insatisfacción? Al igual que un auto, necesitamos algo que nos impulse y algo que nos guíe. Todos tenemos muchos deseos, pero a veces llenamos nuestra mente y corazón con cosas que no nos conducen hacia nuestro verdadero destino. Como un carro sin conductor o sin combustible, nos encontramos desorientados o paralizados, sin avanzar hacia lo que realmente importa.   ¿Cómo saber entonces cuáles de nuestr...

Permite que la insatisfacción te guíe

    Cuando llegas al aeropuerto, lo notas de inmediato: el sonido característico de los aviones, el bullicio de las bocinas y el caos del tráfico. Al entrar, la prisa se hace palpable. La gente avanza por los controles de seguridad; algunos se desplazan por las cintas transportadoras, mientras otros corren. Finalmente, en la puerta de embarque, muchos se sumergen en sus libros o en la pantalla de sus teléfonos, buscando cualquier forma de evadir el presente. El aeropuerto se convierte en un reflejo de una verdad más profunda: todos, de alguna manera, queremos estar en otro lugar buscando siempre lo que sigue, como si el momento actual no fuera suficiente.  En ocasiones, la vida se siente exactamente así. Estamos en constante espera de lo que sigue: un nuevo trabajo, un hogar, una relación, un hijo. Buscamos el camino más rápido para llegar a ese destino anhelado. Y, mientras tanto, intentamos llenar el vacío con distracciones, buscando cualquier forma de hacer que el tiem...

Su palabra es fuego ardiente

   "No puedo conseguir satisfacción", o como Mick Jagger lo diría: "I can,t get no satisfaction", una famosa canción de los Rolling Stones que resuena hasta ahora, porque todos, de alguna forma, conocemos ese sentimiento. Incluso el profeta Jeremías lo entendía, pero lo expresó de manera más poética cuando escribió: "Su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más."   Todos, sin excepción, hemos tenido la sensación de que nos falta algo, como si hubiera un vacío que no podemos llenar en nuestra vida. Sin embargo, la Biblia nos anima a buscar contentamiento y aceptar nuestras circunstancias, al mismo tiempo nos recuerda que en ocasiones es inevitable sentir insatisfacción, pues esta forma parte de nuestra experiencia. Por ello, esta semana quiero invitarte a reflexionar en esta insatisfacción, no en la que canta los Rolling Stones, sino en aquel sentimiento que...

Obrando desde la gratitud

   La parábola de los trabajadores de la viña confronta una de las luchas más silenciosas del corazón humano: la comparación.   Jesús cuenta la historia de un propietario que salió muy temprano a contratar obreros para trabajar en su viñedo. Acordó pagarles un denario por el día completo, un salario justo y generoso para la época. Sin embargo, a lo largo del día siguió llamando a más trabajadores, incluso cuando faltaba muy poco para terminar la jornada.  Al llegar la noche, todos recibieron exactamente la misma paga.   Entonces comenzaron las quejas.  Los que habían trabajado desde temprano pensaban que merecían más que quienes habían llegado al final. Desde su perspectiva, la generosidad del dueño parecía injusta. Pero el problema no estaba en el salario recibido, sino en la comparación que había surgido entre ellos. Y ahí Jesús revela algo profundo sobre el corazón humano.  " Asi que los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros."...