Tomás: luchando contra la incredulidad
Tomás es conocido como el discípulo que dudó. Pero el pasaje no lo presenta como un incrédulo permanente, sino como alguien que no estuvo presente cuando Jesús se apareció por primera vez. Cuando los otros discípulos le dijeron: " Hemos visto al Señor", Tomás respondió con una condición clara: necesitaba ver y tocara para creer. No negó a Jesús, simplemente no podía creer a partir del testimonio de otros. El texto no nos dice por qué Tomás reaccionó así; tampoco explica su estado interior ni sus motivos. Solo muestra un hecho: su fe quedó detenida en lo que podía comprobar por sí mismo. Una semana después, Tomás estaba de nuevo con los discípulos. Jesús se presentó, se puso en medio y habló de paz. Luego se dirigió directamente a Tomás; no lo expuso ni lo comparó con los demás. Le ofreció exactamente lo que había pedido: sus manos y su costado. Pero junto con la invitación vino una palabra clara: "No seas incrédulo, sino hombre de fe."...