Entradas

Una vida impulsada por el Espíritu

    En días anteriores estudiamos tres virtudes en la vida de los creyentes, que el autor Richard Foster describe como rios o corrientes de agua que fortalecen nuestra vida espiritual. Como recordarás, comenzamos con la oración, después hablamos de la santidad y ayer, reflexionamos sobre el impacto de la Escritura en nuestra vida, Hoy, exploraremos la importancia del Espíritu Santo como parte esencial de nuestra vida espiritual.  En el pasaje de hoy, Pablo nos exhorta a "vivir por el Espíritu", pero, ¿a qué se refiere esto exactamente? Su significado es mucho más, por lo que en cada uno de nosotros hay una lucha constante que enfrentamos: por un lado, los deseos de nuestra carne e impulsos naturales, y por otro, lo que el Espíritu Santo desea que hagamos, es decir, la voluntad de Dios.   Sabemos que vencer nuestros propios deseos no es tarea fácil, pero esta exhortación es una invitación a vivir cada día en la presencia del Señor. Encontrar propósito y significado so...

Una vida centrada en la Escritura

    La palabra evangelio viene del griego euangelion que significa "buena nueva" y se refiere precisamene a las buenas noticias que Dios ha proclamado al mundo. Sin embargo, no se trata solamente de un mensaje que nos alienta en momentos de dificultad, es una fuerza transformadora que impacta nuestro interior y da un nuevo sentido a nuestra vida. La obra redentora de Jesús es una experiencia viva cuando permitimos que la palabra de Dios sea el centro de todo lo que hacemos.    Hoy profundizaremos en lo que significa experimentar una vida entrada en esas buenas noticias de las que nos habla la Escritura. El escritor Richard Foster nos recuerda que la única condición para disfrutar de este estilo de vida es abrir nuestro corazón para que cada palabra, cada pensamiento y cada acción estén moldeados por la Escritura. Cuando permitimos que la palabra de Dios florezca en nuestro interior, veremos su impacto manifestándose en todos los aspectos de nuestra existencia. La ver...

Una vida de santidad

    Ayer aprendimos que la oración es una herramienta fundamental y poderosa que nos permite desarrollar una relación cercana y profunda con Dios. Hoy profundizaremos en el segundo pilar fundamental en nuestra vida como creyentes descrito por el teólogo Richard Foster en su libro "Ríos de Agua Viva."   Para muchos de nosotros, alcanzar la santidad parece algo imposible, ya que se asocia con la idea de vivir sin cometer errores. Sin embargo, la santidad no consiste en ser perfectos, sino en permitir que Dios transforme nuestro corazón día a día. En otras palabras, ser santos no depende únicamente de nuestro esfuerzo, sino de la obra redentora del Señor. Cuando comprendemos lo que él ha hecho por nosotros, somos capaces de vivir con amor y compasión, reflejando integridad en todo lo que decimos y hacemos.  El escritor Richard Foster nos ayuda a comprender este concepto al explicarnos que: " La vida de santidad no se trata de reglas o juicios, perfeccionismo o algún tip...

Una vida llena de oración

    Esta semana profundizaremos en seis pilares fundamentales de nuestra vida como creyentes descritas por el teólogo Richard Foster en su libro "Ríos de Agua Viva." Estos principios nos ayudarán a descubrir la riqueza de la vida espiritual que el Señor desea que experimentemos y serán también una guía en nuestro caminar de fe.   La primera de ellas tiene que ver con llevar una vida llena de oración. tal como nos invita Pablo en el pasaje de hoy: "oren sin cesar."  Para muchos, la idea de orar en todo momento puede parecer inalcanzable. A veces creemos que otros pueden hacerlo, pero no nosotros. Nos engañamos pensando que para estar cerca de Dios en oración hace falta tiempo, motivación, devoción y otras cualidades, sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad. Es importante recordar que Jesús nos ofrece la oportunidad de tener una relación directa, cercana y profunda con él sin exigirnos nada a cambio.   El psicólogo David Benner dice que orar es "el ...

La palabra es necesaria

 Todos, en algún momento, hemos sentido la necesidad de encontrar dirección. Queremos saber qué hacer, hacia dónde ir, cómo tomar decisiones. Y muchas veces buscamos respuestas en lo que sentimos, en lo que otros opinan o en lo que parece más lógico en ese momento.    Pero con el tiempo, descubrimos algo. Nuestra voz interior cambia. Las opiniones también cambian. Incluso nuestras certezas... no siempre permanecen.  Y ahí surge una pregunta más profunda: ¿Dónde encontramos una palabra que realmente sea firme? El apóstol Pablo nos recuerda que la fe no nace del esfuerzo ni de la intuición. Nace al escuchar. "La fe viene como resultado de oír el mensaje y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo." Necesitamos escuchar. No solo mirar alrededor. No solo mirar hacia dentro. Sino escuchar la voz de Dios. La creación puede mostrarnos su grandeza. La vida puede enseñarnos muchas cosas. Pero solo la palabra nos revela su corazón.   Solo en ella encontramos el mensaj...

La palabra es clara

    A veces pensamos que acercarnos a Dios es algo complicado. Como si necesitáramos entender más, saber más, prepararnos más... como si hubiera un nivel al que debemos llegar antes de poder realmente escuchar su voz.    Pero Jesús, en el pasaje de hoy, nos muestra algo completamente distinto. Él da gracias al Padre porque las verdades del reino no dependen de cuánto sabemos, sino de cómo nos acercamos: con un corazón sencillo, abierto y dispuesto a recibir.   La palabra de Dios es clara... pero no para el orgullo. Es clara para el corazón humilde. No significa que todo en la Biblia sea fácil de entender, pero sí significa que lo esencial como quién es Dios, cómo nos ama y cómo podemos acercarnos a él, está al alcance de todo aquel que se acerca con sencillez. Dios no está jugando a esconderse. No está hablando en códigos para unos pocos. Está revelándose con amor a todo el que quiere escuchar. Y aun así, podemos complicarlo.  Podemos acercarnos a la palabr...

La palabra es suficiente

  Hay momentos en los que el alma se siente cansada. Cansada de pensar demasiado, de buscar respuestas, de intentar entenderlo todo. Momentos en los que, aun teniendo muchas opciones, no sabemos realmente hacia dónde ir.  Y es ahí donde la palabra de Dios se presenta... no como una carga, sino como descanso. El salmista describe la palabra con una belleza que no deja lugar a dudas: es perfecta, confiable, recta, clara, pura y suficiente. No habla de ella como algo pesado, sino como algo que revive el alma, que ilumina el camino, que alegra el corazón.    La palabra no complica la vida... la ordena. No confunde... aclara. No oprime... da vida.  Y aun así, mucha veces buscamos en otros lugares lo que solo Dios nos ha dado.   Buscamos dirección en nuestras emociones, seguridad en la aprobación de los demás, sentido en lo que cambia constantemente. Pero todo eso, tarde o temprano, se mueve, se desgasta... se mueve insuficiente.   La palabra, en cambio, es ...