El antídoto contra la tristeza
Cuando el sufrimiento llega a nuestra vida, generalmente nuestro primer impulso suele ser cuestionar la presencia de Dios y su amor. Pensamos que un Dios Todopoderoso debería protegernos del dolor y comenzamos a sospechar que el sufrimiento es una señal de abandono o castigo. Sin embargo, la fe nos revela algo profundamente distinto: el Señor del universo también conoce el dolor. La Escritura lo describe como un varón de dolores, familiarizando con el sufrimiento. A veces es fácil recordar los milagros de Jesús: el mar calmado, los panes multiplicados, los enfermos sanados. Pero los Evangelios también nos muestran otra realidad. Jesús vivió rodeado de incredulidad, rechazo y traición por parte de las mismas personas a quienes vino a salvar. Todo ese peso alcanzó su punto más profundo en Getsemaní. Allí, en medio de la noche, Jesús confesó a sus amigos más cercanos que su alma estaba profundamente triste, hasta el punto de la muerte. ¿Y por ...