Sufrimiento con propósito
Ayer vimos a David en su punto más alto derrotando a Goliat. Pero hoy, el escenario es muy distinto. La amenaza ya viene de un gigante extranjero, sino de un corazón corroído por la envidia. El rey Saúl escucha con atención la canción que exalta la hazaña del joven pastor y un fuego se enciende en su corazón: " Saúl mató a sus miles, ¡pero David, a sus diez miles!" Ahora el éxito de David se siente como la humillación de Saúl, y este ya no lo ve como un aliado, sino como una amenaza. La envidia rara vez se presenta de forma evidente. Usualmente se disfraza de "justicia", "prudencia" o "defensa de la propia reputación." Pero, en el fondo, es la negativa a que Dios pueda honrar a otro. Es el impulso de un corazón que necesita ser el protagonista y es capaz de convertir, sin contemplaciones, a un hermano en rival. Cuando la envidia gobierna, el corazón simplemente se vuelve peligroso. De un momento a otro, David se convierte en fugitivo. L...