Crucificado
Hoy es Viernes Santo, un día solemne. Un día que no puede ser apresurado. Antes de seguir, detente. Orienta tu corazón hacia la cruz. Respira profundo.Inhala la gracia y exhala el temor y la culpa. Si no somos cuidadosos, este momento puede parecer importante... pero distante. Entre notificaciones, responsabilidades y ruido constante, la imagen de un hombre colgado en una cruz romana a las afueras de Jerusalén puede sentirse lejana. Como una historia antigua. Como un relato de otro tiempo. Pero no lo es. Y no es un mito. El Viernes Santo nos llama a anclarnos en la realidad de la muerte de Jesús. A sentarnos en su incomodidad. A reconocer que este evento histórico afecta cada instante de nuestra vida presente. La cruz no es un símbolo decorativo; es el eje sobre el cual gira la historia. Y hoy afirmamos algo simple, pero esencial: esto ocurrió. A pesar de teorías que sugieren que Jesús evitó la cruz o que alguien más murió en su lugar, la evidencia histór...