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Mi propósito está en la obediencia

  En nuestra cultura actual en la que predomina el "yo, yo y yo" la ida de limitar nuestras pasiones y placeres parece descabellada, pero la palabra de Dios nos invita precisamente a despojarnos de nosotros mismos y como dice Jesús de manera impactante en el pasaje de hoy:" El que pierde su vida por causa de mí la hallará."      Sí, se trata de una proclamación sumamente radical pero da forma a otra gran verdad: nuestro propósito se fortalece en la obediencia y no en nuestra propia prudencia.     Como recordarás en las historias bíblicas que estudiamos en semanas anteriores, todas las personas que Dios usó renunciaron a sus propias ambiciones para seguir los propósitos del Señor. Al aceptar confiadamente su llamada lograron cosas extraordinarias. Por ejemplo, la obediencia de María dio a luz al Salvador del mundo; la titubeante determinación de Moisés liberó a una nación; y la absoluta sumisión de Jesús trajo salvación para toda la humanidad. Es importante ...

Mi propósito está en el servicio

   A lo largo de estos días hemos aprendido e interiorizado una gran verdad: el plan del Señor no se encuentra en nuestro interior sino en su presencia. Hoy profundizaremos en otra gran verdad: nuestro propósito está en el servicio y no en la reputación que este nos puede otorgar.  Es sorprendente cómo, cada día, nos bombardean con mensajes sobre el propósito de nuestra vida. Sin embargo, la Biblia tiene un mensaje claro y poderoso que, a menudo, pasa desapercibido en medio de tanta información. Por eso, hoy nos enfocaremos en desmentir algunas ideas erróneas que hemos creído sobre nuestro propósito y las reemplazaremos con la verdad que Dios nos ofrece.  Vivimos en una cultura que nos vende la idea de que la fama es lo mismo que el éxito y que encontrar nuestro propósito depende de cuántos seguidores, likes o visualizaciones tenemos en las redes sociales. Hemos caído en la trampa de creer que el valor de nuestra vida se mide por el dinero y la autopromoción, pensand...

Mi propósito viene de arriba

   ¿Te has dado cuenta de que las mentiras más convincentes suelen estar basadas en un 99.9% de verdad? Es precisamente esa mezcla de verdad y falsedad lo que hace que los fraudes y estafas sean tan efectivos; la gente cae en ellos porque la verdad se manipula hasta que la mentira se vuelve casi indistinguible.    Esto nos recuerda lo fácil que es confundir lo verdadero con lo falso. A pesar de que conocemos la verdad de Dios a través de su palabra, a veces nos dejamos llevar por las mentiras del enemigo, olvidando que el verdadero propósito que el Señor tiene para nuestra vida.     Hagamos un simple ejercicio. Si en este momento haces una búsqueda rápida en Google sobre cómo encontrar el propósito de tu vida, verás que los resultados te ofrecen respuestas muy diferentes, e incluso contradictorias. Algunos te dirán que escuches a tu corazón y otros que leas un libro de un autor reconocido, o que profundices en el autoconocimiento.    Sin embargo, ...

Tomás: luchando contra la incredulidad

    Tomás es conocido como el discípulo que dudó. Pero el pasaje no lo presenta como un incrédulo permanente, sino como alguien que no estuvo presente cuando Jesús se apareció por primera vez.    Cuando los otros discípulos le dijeron: " Hemos visto al Señor", Tomás respondió con una condición clara: necesitaba ver y tocara para creer. No negó a Jesús, simplemente no podía creer a partir del testimonio de otros.   El texto no nos dice por qué Tomás reaccionó así; tampoco explica su estado interior ni sus motivos. Solo muestra un hecho: su fe quedó detenida en lo que podía comprobar por sí mismo.  Una semana después, Tomás estaba de nuevo con los discípulos.  Jesús se presentó, se puso en medio y habló de paz. Luego se dirigió directamente a Tomás; no lo expuso ni lo comparó con los demás. Le ofreció exactamente lo que había pedido: sus manos y su costado.  Pero junto con la invitación vino una palabra clara: "No seas incrédulo, sino hombre de fe."...

Santiago: el primero en morir por Jesús

    Entre los doce apóstoles había dos llamados Santiago. En el pasaje de hoy nos referimos a  Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, a quien en algunas versiones se lo llama Jacobo. Fue uno de los primeros en dejarlo todo para seguir a Jesús y uno de los que caminaron más cerca del Maestro.    Santiago y su hermano se acercan a Jesús con una petición clara. Querían un lugar a su derecha y otro a su izquierda cuando su reino se manifestara. No piden desde la maldad, sino desde una comprensión incompleta. Aman a Jesús, pero todavía no alcanzar a ver el camino que ese reino implica.   Entonces Jesús responde con una pregunta que no confronta con dureza, pero sí con verdad:   "¿Pueden beber la copa que yo bebo?" Ellos responden que sí, sin comprender del todo lo que esa copa significaba.   Jesús no discute con ellos ni promete lo que no puede conceder. Simplemente deja claro que su camino no se define por lugares de honor, sino por una entrega ...

Juan: el discípulo amado

    A Juan se le conoce como el discípulo amado. Pero no siempre fue así.    En el pasaje de hoy, Juan reacciona con dureza. Un pueblo samaritano rechaza a Jesús y él propone una respuesta extrema: ¡destruirlos! No habla desde la maldad, sino desde un celo desordenado. Cree estar defendiendo a su Maestro, pero todavía no comprende su corazón.    Entonces Jesús lo corrige, no porque Juan no lo ame, sino porque ese amor aún necesita ser purificado.  Aquí hay algo profundamente humano. Juan caminaba con Jesús, escuchaba sus palabras, veía sus obras.... y aún así, su reacción no reflejaba el espíritu de Cristo. Sin embargo, Jesús no lo aparta ni lo averguenza: al contrario, sigue caminando con él.   Con el tiempo, ese mismo Juan fue cambiando su manera de responder. La cercanía diaria con Jespus fue corrigiendo su carácter, mostrándole una forma distinta de tratar a las personas.  Años más tarde escribió sobre la luz, la vida y el amor de Dios co...

Pedro: un discípulo de contrastes

        Pedro vivía en los extremos. En un mismo momento podía confesar con claridad quién era Jesús.... y, minutos después, oponerse al camino que él anunciaba. En el pasaje de hoy vemos ambas escenas casi sin pausa. Primero, Pedro declara: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (versículo 16). Y Jesús afirmó que esa verdad no nació del razonamiento humano, sino de una revelación del Padre. Allí, por un momento, Pedro habló desde la revelación y no de sí mismo.    Pero poco después, cuando Jesús habló de sufrimiento, rechazo y cruz, Pedro lo tomó aparte y lo reprendió. El mismo discípulo que habló por fe ahora habla desde el miedo. El contraste es abrupto, casi incómodo y profundamente humano.    En Pedro convivían una fe sincera y una comprensión todavía parcial del propósito de Jesús. Amaba profundamente a Jesús, pero no podía aceptar la idea de que su Maestro tuviera que morir.    Jesús lo confrontó con palabras duras, no par...