Pastorando ovejas
David es uno de los grandes personajes de la Biblia, pero su historia comienza de forma inesperada. Antes del trono, el campo. Antes del esplendor, la rutina. Detrás del reconocimiento, una gran fidelidad que nadie veía, excepto Dios. Sin embargo, esto no es un detalle menor, sino un patrón. El Señor suele formarnos en los lugares ocultos, donde el corazón es probado por los espectadores. Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, Isaí le presentó a sus hijos mayores con naturalidad. Ṕero David, siendo el menor de ellos, ni siquiera fue llamado. Él estaba afuera cuidando las ovejas. Este hecho era algo de lo más común en la cultura del Antiguo Oriente: el hijo menor, a diferencia del primógenito, tenía menos relevancia pública. Pero para Dios él era el elegido. Aunque Isaí no lo convocó, Dios lo hizo venir. Su llamado no fue el resultado de sus logros, sino de la verdad que había en su corazón. Cuando el Señor se revela, también s...