Obedece antes de que tenga sentido
Hay una forma de fe que solo se revela cuando dejamos de exigir explicaciones. Jackie Pullinger, misionera cristiana británica, ha dedicado su vida a servir a los pobres y marginados de Hong Kong. Durante décadas ha trabajado con miembros de pandillas, personas adictas y mujeres atrapadas en la prostitución. A través de una obediencia firme a Dios y del poder del Espíritu Santo, ha sido testigo de la liberación de miles de personas de la adicción y de la desesperanza. Su vida se asemeja a una parábola moderna de confianza. En su autobiografía Chasing the Dragon, Pullinger cuenta que, a comienzos de sus veinte, sintió que Dios le pedía simplemente que "fuera", aunque no sabía a dónde. Un mentor de confianza le aconsejó que comprara el boleto más largo que pudiera pagar, orara y confiara en que Dios le mostraría dónde debía bajarse. Con apenas diez libras en el bolsillo, se embarcó desde Inglaterra. Cuando el barco llegó a Hong Kong en 1966, sinti...