Giezi y la inquietud de la codicia
Una de las áreas en las que más necesitamos crecer no es solo en disciplina ni en conocimiento, sino también en contentamiento. Bíblicamente, el contentamiento no es una resignación pasiva; es una confianza activa. Es apoyar el peso del alma en la certeza de que Dios gobierna todas las cosas, y conocerlo a él es el mayor tesoro que podemos poseer. Cuando falta contentamiento, el corazón no permanece en silencio. Se llena de inquietud, inseguridad y una sutil sospecha: " ¿De verdad Dios está siendo bueno conmigo?" Y de esa grieta brotan la avaricia y la envidia. El contentamiento, en cambio, nace de un corazón que todavía sabe maravillarse, porque, en el fondo, es hijo de la gratitud. La Escritura no solo nos da ejemplos a seguir; también nos deja advertencias para temblar. La vida de Guiezi es una de ellas. Como siervo de Eliseo, vio la sanidad milagrosa de Naamán. Vio la gracia en acción. Y vio también algo precioso: Eliseo rechazó cualquier reco...