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La historia de Pablo

   La historia de Pablo es el ejemplo perfecto de cómo Dios transformó a un perseguidor de cristianos, en una de las figuras más importantes de toda la Biblia.    Saulo de Tarso, quien más tarde sería conocido como Pablo, es la prueba de que tu pasado no define tu destino. No importa cuáles hayan sido tus errores, Dios tiene un plan maravilloso para tu futuro.    Profundicemos en el pasaje de hoy: Un día, el Señor se reveló a Ananías, un discípulo de Jesús que vivía en Damasco, y le pidió que buscara a Pablo. Ante esta instrucción, es probable que Ananías se haya preguntado cómo era posible que Dios quisiera usar a un hombre como él. Sin embargo, ante sus dudas, el Señor reafirmó su propósito diciendo: "Ese hombre es mi instrumento escogido."    Si para Ananías fue díficil aceptar la voluntad de Dios, imagina lo complicado que fue para Pablo creer en su propio llamado.    Todos hemos experimentado esa sensación cuando Dios se revela en n...

La historia de Moisés

    Moisés es uno de los personajes más significativos del Antiguo Testamento. Su vida es una poderosa muestra del poder de Dios y de cómo él actúa. A través de Moisés, el Señor liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto y los guió con amor y paciencia por el desierto, llevándolos hacia la tierra prometida.   Sin embargo, aunque la historia de Moisés como un gran líder de Israel es impresionante, él no siempre fue así. De hecho, como nos revela el pasaje de hoy, cuando el Señor le habló por primera vez, Moisés no se sentía preparado para cumplir con la tarea que se le había encomendado. En lugar de aceptar confiadamente el mandato de Dios, su primera reacción fue cuestionar el plan diciendo : " ¿Y qué hago si no me creen ni me hacen caso?".   Después, hizo otro intento para librarse de la responsabilidad descalificándose a sí mismo diciendo: " Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra."     Y finalmente, cuando se dio cuenta de que su...

La historia de María

    En la sociedad actual, es común pensar que nuestro propósito en la vida se define por nuestros logros. Sin embargo, la Escritura nos revela que los planes de Dios no dependen de nuestros éxitos, sino de su voluntad. Por ello, éstos siempre serán mucho más extraordinarios de lo que podríamos imaginar.    Por tanto, en los próximos días, exploraremos la vida de ocho personajes bíblicos para descubrir cómo el Señor puede obrar de manera extraordinaria en personas comunes cuando confían en él con todo su corazón.    El pasaje de hoy narra la historia de la anunciación, cuando un ángel se apareció a María para comunicarle que daría a luz a Jesús. Aunque es un fragmento breve de la Escritura, es un ejemplo perfecto de cómo una mujer aceptó los propósitos de Dios sin miedo al futuro, sin imaginar que este evento cambiaría al mundo para siempre.   Aunque esta historia bíblica es muy conocida, ya que narra los primeros acontecimientos de la llegada de Jesús...

La paz que triunfa en el caos

   Juan relata que los discípulos obedecieron a Jesús y subieron a la barca. No estaban huyendo ni desobedeciendo; estaban siguiendo una instrucción clara. Y aun así, la tormenta llegó. Esto nos enseña algo importante desde el inicio: obedecer a Cristo no nos libra de las dificultades, pero sí nos coloca bajo su cuidado.     La noche cayó, el viento se levanto y el lago se volvió peligroso. Los discípulos remaban con esfuerzo, avanzando poco y cansándose mucho. Jesús no estaba con ellos en la barca y esa ausencia aparente intensificó el miedo. A veces, lo más difícil de la tormenta no es el viento, sino la sensación de que Dios está lejos.    Pero Jesús nunca perdió de vista a los suyos.  Cuando el caos parecía dominarlo todo, Jesús se acercó caminando sobre el agua. No calmó la tormenta primero; se reveló a sí mismo en medio de ella. Su autoridad no se muestra solo cuando las aguas están tranquilas, sino cuando él camina sobre aquello que amenaza con ...

Cuando lo poco es suficiente en manos de Dios

    Jesús ve a la multitud que se acerca y sabe que tiene hambre. No es una sorpresa ni un problema fuera de control. Antes de que alguien diga una palabra, él ya conoce la necesidad. Entonces se dirige a Felipe y le hace una pregunta: " ¿Dónde vamos a comprar pan para que coma esta gente?". Juan aclara algo importante: Jesús ya sabía lo que iba a hacer. La pregunta no era por falta de respuesta, sino para enseñar.   Felipe responde con honestidad. Hace cuentas y reconoce que no alcanza. Andrés también dice la verdad: lo poco que hay no es suficiente para tanta gente. Ambos miran la situación tal como es, pero se quedan allí. Ven el problema, pero no ven aún a Dios actuando en medio de él.   Jesús hace algo distinto. No pide más recursos ni busca una mejor estrategia. Primero pide que la gente se siente. En medio de la necesidad, introduce calma y orden.   Luego toma lo poco que hay, da gracias y comienza a repartir. El milagro no empieza con la multiplicación, ...

La última parte del sufrimiento

    Treinta y ocho años son tiempo suficiente para que el sufrimiento deje de ser una crisis y se convierta en una forma de vida.    Para el hombre del pasaje de hoy, la enfermedad ya no era solo una condición física; era el marco desde el cual entendía al mundo y a sí mismo.  Postrado junto al estanque de Betzatá, el hombre vivía esperando una oportunidad que nunca llegaba. Cuando el agua se agitaba, necesitaba que alguien lo ayudara a entrar, pero siempre otra persona descendía antes que él. La posibilidad de sanidad estaba allí, pero no podía alcanzarla por sí mismo.   Sin embargo, Jesús lo ve.  Él no pasa de largo. No lo confunde con la multitud. Lo ve con toda su historia encima. Y entonces le hace una pregunta que no busca información, sino verdad:    " ¿ Quieres quedar sano?"     No porque Jesús ignore su dolor,sino porque el sufrimiento prolongado puede erosionar el deseo.  Después de tantos años, uno puede aprende...

Una palabra basta

     Desde el principio, Dios ha revelado su poder de manera sorprendentemente sencilla: " hablando." En Génesis, no lucha, no discute, no ensaya. Dios dice... y lo que no existía comienza a existir. La creación responde a su voz sin resistencia.    Sin embargo, cuando el dolor nos alcanza, esa verdad resulta difícil de creer.  Un funcionario real llega a Jesús con una necesidad concreta y urgente: su hijo está muriendo. Él no viene a debatir ni a aprender; viene porque ya no tiene alternativas. Su petición es clara: quiere que Jesús vaya con él. Necesita cercanía, presencia física, una intervención visible. Para él, el poder de Dios parece depender de la distancia.    Jesús responde de un modo que desarma esa lógica. No va. No acompaña. No toca al niño.   Solo habla: "Vuelve a casa. Que tu hijo vive."    No hay pruebas inmediatas. No hay señales que confirmen la promesa. Solo una palabra. Y el texto dice algo decisivo: el hombre cr...