El arrepentimiento de Judá
Un día llevaron a una mujer ante Jesús, acusada de adulterio. La ley exigía apedrearla. La multitud ya tenía el brazo tenso y listo para atacar. Pero Cristo, con una sola frase, desarmó a los acusadores: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra." Y uno a uno se fueron. La gracia tiene un peso que hace que caiga el orgullo. Esa escena nos recuerda que todos fallamos. La pregunta no es sí pecamos, sino qué hacemos cuando pecamos. Aquí entra Judá, hijo de Jacob, con una historia que huele a culpa.... y a transformación. Impulsado por la envidia, Judá participó en la venta de su hermano José. Para encubrirlo, engañaron al padre y le sembraron un dolor que duró años. Lo que parecía "resolver" un problema abrió una herida profunda. Judá cargó el peso, se distanció y aprendió que el pecado siempre promete alivio y entrega cadenas. Mientras tanto, Dios seguía obrando. José fue llevado a Egipto y, por gracia del Señor, se conv...