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A Dios no le asustan tus preguntas

    No sé tú, pero a lo largo de mi vida he tenido muchas preguntas sobre mi fe. Algunas de ellas han tenido respuesta, pero muchas otras todavía no. Debo confesarte que por mucho tiempo pensé que era incorrecto cuestionar mi fe. Sin embargo, a medida que he estudiado la Escritura, aprendí que el mayor error no es tener preguntas, sino no llevarlas a Dios.     A veces, pensamos que el Señor no quiere escuchar nuestras dudas, o que cuestionar es un signo de debilidad o irreverencia, pero esto no es así de ninguna manera, Dios es un Padre amoroso que siempre está atento a nuestras preguntas y  dispuesto a escucharnos en todo momento. Entender que Dios está interesado en nosotros cambia por completo nuestra perspectiva sobre quién es él.   Dios desea que experimentes la libertad de compartir con él todas tus inquietudes sin importar cuán grandes o díficiles parezcan. Él anhela que seas sincero, que abras tu corazón sin temor ni verguenza, y que te despojes de ...

Un canto de adoración

   Cuando leemos con detenimiento sobre la vida de David, nos encontramos con muchos escenarios: campos, batallas, desiertos y un trono. Sin embargo, hay un hilo muy fino, pero determinante, que los atraviesa a todos: David vive delante de Dios. Y los Salmos son nuestra ventana más clara a esa comunión profunda. No son solo cantos y poesía; son fe latente que nos alcanza aún hoy.   El Salmo 23 es uno de los ejemplos más claros de la vida de David y, aunque es breve, también es muy profundo. Él no comienza hablando de sí mismo. Comienza hablando de Dios: " El Señor es mi pastor." Esa sola frase lo transforma todo. Si Dios es como un Pastor, entonces yo dependo completamente de él. No soy mi propio salvador ni mi propio proveedor. Tampoco estoy abandonado al azar. Si Dios es Pastor, mi valor no se mide por mi desempeño, sino por mi pertenencia al rebaño del Señor.    Observa también que este salmo no promete una vida sin oscuridad. Nos habla de "valles tenebrosos....

Un rey conforme al corazón de Dios

   Cuando Israel aún vivía bajo el liderazgo de jueces, el pueblo pidió un rey y Dios accedió. Pero el rey de ninguna manera debía sustituir la autoridad del Señor. Por el contrario, debía gobernar bajo su voluntad, sometido a su palabra. Saúl fracasó precisamente en eso. Usó el poder para proteger su imagen, y David, viviendo como fugitivo y en medio de la debilidad, adoptó una postura distinta: el reino le pertenece al Señor.   El ascenso de David al trono nos enseña algo hermoso. La voluntad del Señor no se cumple por nosotros, sino a pesar de nosotros, y a través de un largo proceso de formación y providencia. Años de persecución forjaron el corazón de David y le enseñaron a depender. Pasó de ser un hombre que sufrió injusticia a ser un rey que gobierna con misericordia. El dolor pudo haberlo amargado, pero Dios lo utilizó para hacerlo más sensible y reverente.    ¿Y qué hace David con la autoridad que se le otorgó? No construye un monumento para sí mismo. L...

Sufrimiento con propósito

   Ayer vimos a David en su punto más alto derrotando a Goliat. Pero hoy, el escenario es muy distinto. La amenaza  ya viene de un gigante extranjero, sino de un corazón corroído por la envidia. El rey Saúl escucha con atención la canción que exalta la hazaña del joven pastor y un fuego se enciende en su corazón: " Saúl mató a sus miles, ¡pero David, a sus diez miles!" Ahora el éxito de David se siente como la humillación de Saúl, y este ya no lo ve como un aliado, sino como una amenaza.    La envidia rara vez se presenta de forma evidente. Usualmente se disfraza de "justicia", "prudencia" o "defensa de la propia reputación." Pero, en el fondo, es la negativa a que Dios pueda honrar a otro. Es el impulso de un corazón que necesita ser el protagonista y es capaz de convertir, sin contemplaciones, a un hermano en rival. Cuando la envidia gobierna, el corazón simplemente se vuelve peligroso.    De un momento a otro, David se convierte en fugitivo. L...

En la línea de fuego

   La historia de hoy es muy conocida, pero, a diferencia de lo que podría pensarse, no es una lección de autosuficiencia. El mensaje central de este pasaje no es la destreza de David, sino la fuente de su valentía:   Él, apenas un muchacho, se enfrenta a un gigante que se levanta ante el pueblo de Dios. Todo el ejército está paralizado, no solo por el gran tamaño de Goliat, sino también por la humillación que provoca en los soldados que no se atreven a luchar contra él. Durante cuarenta días, el gigante se burla de Israel, como diciendo: "¿Dónde está tu Dios?"     Así actúa el miedo. Nos hace creer que Dios es pequeño y que nuestros problemas son descomunales. El miedo ocupa por completo nuestra visión y se convierte en un lente. Y cuando miramos la realidad a través de él, nuestras piernas se bloquean y la esperanza termina por apagarse.  Sin embargo, David se enfrenta al gigante con una visión distinta. No niega el peligro no finge que Goliat sea débil, ...

Pastorando ovejas

    David es uno de los grandes personajes de la Biblia, pero su historia comienza de forma inesperada. Antes del trono, el campo. Antes del esplendor, la rutina. Detrás del reconocimiento, una gran fidelidad que nadie veía, excepto Dios. Sin embargo, esto no es un detalle menor, sino un patrón. El Señor suele formarnos en los lugares ocultos, donde el corazón es probado por los espectadores.    Cuando Samuel llegó a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, Isaí le presentó a sus hijos mayores con naturalidad. Ṕero David, siendo el menor de ellos, ni siquiera fue llamado. Él estaba afuera cuidando las ovejas. Este hecho era algo de lo más común en la cultura del Antiguo Oriente: el hijo menor, a diferencia del primógenito, tenía menos relevancia pública. Pero para Dios él era el elegido. Aunque Isaí no lo convocó, Dios lo hizo venir. Su llamado no fue el resultado de sus logros, sino de la verdad que había en su corazón. Cuando el Señor se revela, también s...

Crucificado

   Hoy es Viernes Santo, un día solemne. Un día que no puede ser apresurado.  Antes de seguir, detente. Orienta tu corazón hacia la cruz. Respira profundo.Inhala la gracia y exhala el temor y la culpa. Si no somos cuidadosos, este momento puede parecer importante... pero distante. Entre notificaciones, responsabilidades y ruido constante, la imagen de un hombre colgado en una cruz romana a las afueras de Jerusalén puede sentirse lejana. Como una historia antigua. Como un relato de otro tiempo.  Pero no lo es. Y no es un mito. El Viernes Santo nos llama a anclarnos en la realidad de la muerte de Jesús. A sentarnos en su incomodidad. A reconocer que este evento histórico afecta cada instante de nuestra vida presente. La cruz no es un símbolo decorativo; es el eje sobre el cual gira la historia.   Y hoy afirmamos algo simple, pero esencial: esto ocurrió. A pesar de teorías que sugieren que Jesús evitó la cruz o que alguien más murió en su lugar, la evidencia histór...