Un picnic milagroso
Esta semana hemos acompañado a Jesús en distintos eventos sociales junto a invitados muy peculiares. Primero lo acompañamos a la casa de Zaqueo, un recaudador de impuestos a quien la multitud detestaba, y luego fuimos invitados a una cena organizada por Mateo a la que asistieron personas con mala reputación. Las críticas hacia el Señor no se hicieron esperar; sin embargo, a pesar de los comentarios negativos, esta no será la primera vez que nos sentemos a la mesa con este tipo de personas. En los próximos días, aprendemos que para Jesús, las comidas fueron importantes en el desarrollo de su ministerio, pues eran la oportunidad perfecta para mostrar la gracia de Dios. Hoy seremos testigos de esto nuevamente, pero en esta ocasión, su poder se manifestará en un picnic. Bueno... no sé si se le puede llamar así tomando en cuenta que compartiremos nuestra comida ¡con cinco mil personas! Haz una pausa para pensar en el tamaño de la multitud que rodeaba a Jesús. Se tra...