Levantar a los caídos
Tenemos la lamentable costumbre de ser inflexibles y exigentes con los errores de los demás, pero flexibles y tolerantes con nuestros propios errores. A menudo, nos encontramos acusando y condenando a las personas que han cometido errores, cuando en realidad también cometemos las mismas fallas que estamos criticando. En los tiempos de Jesús, las cosas no eran diferentes, sin embargo él combatió esta actitud enseñándonos cómo debe ser nuestro comportamiento. Jesús debatía a menudo con los dirigentes religiosos de su tiempo, que, por lo general, no se acercaban a quienes consideraban pecadores de clase inferior. Ellos se mantenían al margen, justificando su actitud con el argumento de que eran santos. Sin embargo, Jesús desmontó este falso argumento con su enseñanza y su comportamiento. Él, el único y verdadero santo, nunca rechazó estar junto a los pecadores que deseaban escucharlo y aprender de él. En una ocasión, Jesús estaba en casa de un recaudador de impuest...