Rendirse a la palabra de Dios
¿Te resulta díficil leer la palabra de Dios? Cuando la lees, ¿te parece que los cuervos vienen, se abalanzan sobre ti y te quitan la palabra que has recibido?, ¿o te invade un letargo y eres incapaz de leer, comprender plenamente y aplicar la palabra de Dios en tu vida? Pero, quieres ser apartado, ungido por Dios y llamado por el Espíritu Santo para escudriñar y anunciar el evangelio en el contexto en el que te encuentres; anhelas extraer sus verdades para entregárselas a los demás.
Si es así, debemos tener en cuenta que la imagen que tengamos de la Biblia influirá en nuestra relación con ella. Si la vemos como un portal en el que podemos encontrarnos con Dios, anticiparemos con entusiasmo el encuentro con él a través de sus páginas; si no, la veremos como un deber y una disciplina pesada que nos exige, en lugar de ofrecernos algo valioso.
El versículo 9 del pasaje de hoy pregunta cómo se puede llevar una vida íntegra. La respuesta es "viviendo conforme a su palabra" y aliméntandose de la palabra viva de Dios. Pero, ¿de qué te alimentas? ¿Qué hay en tu mente? ¿Tus pensamientos se mantienen en la palabra de Dios? La palabra de Dios muestra una imagen diferente en la pantalla de nuestra mente y en la superficie de nuestro corazón.
La Biblia es la historia de Dios y nosotros estamos incluidos en esa historia. Estas páginas reflejan a nuestro pueblo, nuestra historia, nuestro lugar en el plan redentor de Dios; esta narrativa nos pertenece, porque la deuda que teníamos ha sido pagada por Cristo mismo. Si quieres saber quién eres, esta es tu biografía y es tu historia. Te dice quién eres, de dónde vienes, para qué estás aquí, a dónde vas y cómo lo haces. Las respuestas están en este maravilloso libro.
" ¿Cómo puede el joven limpiar su camino? ¡Obedeciendo tu palabra!" (Salmo 119:9).
Comentarios
Publicar un comentario