El hijo pródigo
El capítulo 15 de Lucas nos trae tres historias distintas: un hombre con cien ovejas que perdió una, una mujer que perdió una moneda,y un padre que perdió a su hijo menor. En cada caso, cuando la oveja, la moneda y el hijo fueron encontrados, hubo gran alegría.
Sin embargo, en el pasaje de hoy vemos que el hijo mayor no tuvo alegría por el regreso de su hermano. De hecho, él se comportó exactamente como los escribas y los fariseos, que se consideraban muy justos. Hay muchas lecciones valiosas que podemos aprender con la actitud del hermano mayor para no convertirnos en críticos y jueces de los pecados de los demás.
En primer lugar, podemos estar fuera de la voluntad y del camino de Dios sin darse cuenta. El hijo pródigo se fue de su casa para ir a un lugar donde podía vivir como él quería, sin restricciones, pero, a pesar de que el hermano mayor se quedó físicamente en su casa, tenía el corazón distante y endurecido, pues sus actitudes no mostraban amor. Uno de los hermanos se alimentaba de la comida de los cerdos, pero el otro mostraba falta de perdón, envidia y amargo resentimiento hacia su hermano y su padre.
En segundo lugar, vemos que el camino que nos saca de las cárceles del mundo y nos lleva a la libertad es a través de nuestra entrega a la voluntad del Padre. La verdadera condición de nuestro corazón no se revela a través de una conducta religiosa externa, sino por nuestra actitud hacia Dios y hacia las personas. Los escribas y los fariseos se sintieron ofendidos porque Jesús acogió a pecadores que deseaban el perdón, pero en realidad ellos estaban en peores condiciones porque se rehusaban a reconocer el pecado que había en sus propios corazones.
Si queremos salir de las cárceles de la vida, debemos estar dispuestos a reconocer nuestro pecado y acercarnos a Jesús para buscar su perdón por nuestras conductas y actitudes pecaminosas. Dios nos recibirá en sus brazos con gozo; por tanto, vuélvete a él y disfruta las bendiciones de su abundante gracia y amor en este día.
" El padre le dijo: Hijo mío, tú siempre está conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero era necesario hacer una fiesta y regocijarnos, porque tu hermano estaba muerto,y ha revivido; se había perdido, y lo hemos hallado. " (Lucas 15:31-32).
Comentarios
Publicar un comentario