¿La palabra de Dios tiene un verdadero impacto?

  ¿Alguna vez te has sentido desanimado porque la palabra de Dios que compartes con otros parece no tener un impacto ni hallar cabida en su corazón ni en su mente? Y nos preguntamos: ¿será que la estoy comunicando adecuadamente? ¿No es el momento oportuno? ¿Estarán aprendiendo algo? Tenemos la tentación de pulsar el botón de pausa y esperan un momento en el futuro que quizás nunca llegue. Si te sientes así, haz caso a las palabras de Pablo hoy.

 El apóstol Pablo estaba ocupado pastoreando una iglesia en Éfeso, el centro del comercio y una guarida de iniquidad. Se podría entender que Timoteo, se sintiera, de vez en cuando, desanimado. Sin embargo, Pablo lo anima con esperanza y le dice que "permanezca firme" en lo que ha aprendido.

 Pablo le recuerda a Timoteo que las influencias de sus primeros años de vida han marcado el camino de su madurez. Sin duda, su madre y su abuela tendrían momentos de incertidumbre en cuanto a si sus palabras caerían en buena tierra, al sembrarlas en el corazón de Timoteo. Pablo le recuerda a Timoteo que Loida y Eunice, al estudiar y compartir la Biblia con él, edificaron su espíritu.

 Timoteo, como ser humano, habrá enfrentado muchas dificultades, tentaciones, tormentas y problemas, pero las mujeres influyentes en su vida continuaron compartiendo el evangelio y perseveraron, día tras día, enseñandole la palabra. Ellas habían colocado un cimiento firme sobre el cual Timoteo tenía ahora la fuerza para sostenerse.

   " Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. " (2 Timoteo 3:16-17).

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