La parábola del tesoro escondido y de la perla
El libro "La Isla del Tesoro", escrito por Robert Louis Stevenson, es una historia del oro que los piratas robaron a marineros españoles, quienes a su vez lo robaron de los incas en Sudamérica. Los Incas habían invadido las tierras de otros pueblos para construir un imperio en la Cordillera de los Andes. TRas robar el oro, los piratas lo enterraron en la isla del Caribe. Después de que el mapa del tesoro se perdiera, éste fue encontrado años más tarde y un grupo de personas de Inglaterra salió en su búsqueda. Esta es una historia de motines, rebelión, derramamiento de sangre, y , al final, de riquezas incalculables. Se podría decir que es como una parábola sobre las ganancias ilícitas y los problemas que ellos provocan.
En la parábola que Jesús contó sobre el tesoro escondido, él no se preocupó de decir de dónde procedía el tesoro, ni quién conocía su origen y paradero. Ese no era el propósito del Señor. El mensaje principal es que el reino de los cielos es un tesoro que vale más que cualquier otra cosa que podamos tener, y es la gracia de Dios la que nos hace encontrarlo.
Dejarnos envolver por los afanes de la vida es algo que corre de forma natural: buscamos educación, un trabajo, un ascenso, un cónyuge, criar hijos, envejecer, y, finalmente, enfrentarnos a la muerte. En medio de todo esto, es fácil descuidar que todo lo que hacemos resonará en la eternidad. Pero es importante recordar que Jesús vino a revelar al Padre y su amor por nosotros, como también la esperanza que tendremos después de la muerte.
Jesús nos dice que el reino de Dios es muy valioso, y que perder todo en la tierra pero ganar ese reino es un beneficio infinitamente mayor de lo que podemos imaginar. En otras palabras, podemos perder todo con alegría, si ganamos a Cristo.
" Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. Cuando alguien encuentra el tesoro, lo esconde de nuevo y, muy feliz, va y vende todo lo que tiene, y compra ese campo. También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas, y que cuando encuentra una perla preciosa, va y vende todo lo que tiene, y compra la perla." (Mateo 13:44-46).
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