Valentía

   Una de las frases más alentadoras entre los creyentes es: "Dios no llama a los que están preparados, sino que prepara a los llamados." Esta frase nos llena de esperanza cuando se nos invita a asumir nuevas responsabilidades y oportunidades. Si nos sentimos inadecuados, no capacitados e indignos, Dios nos recuerda que la base de nuestra eficacia nunca radica en nuestras propias fuerzas o en nuestro conocimiento, sino en nuestra voluntad de permanecer en su amor. 

 En el pasaje de hoy, Josué es nombrado líder de Israel tras la muerte de Moisés, con nuevas responsabilidades. El Señor le pide a Josué se prepare para conducir a su pueblo a Canaán, la tierra prometida. Dios conocía muy bien el desafío que le esperaba a Josué y los ataques que tendría, por tanto Dios le infundió aliento.

  Cuatro veces Dios ordena a Josué que sea fuerte y valiente, y en medio de este desafío Josué nunca expresó su ansiedad, duda o miedo en respuesta a lo que Dios le estaba pidiendo, sin embargo su creador, conocía su corazón. Por eso, repetidamente el Señor le instruye: "sé fuerte y valiente", porque estas palabras se convertirían en la banda sonora que Josué necesitaría repasar a diario.

 Estas palabras serían un coro de valentía que resonaría en el corazón y mente de Josué durante los momentos más difíciles del trayecto. Cuando él inhalaba las promesas de Dios, exhalaba coraje. Los mandatos de Dios no eran sugerencias ni opciones, sus palabras estaban impregnadas de poder y tenían el peso de su soberanía. El poder de Dios era lo que sostendría a Josué (versículo 9), y la seguridad de su presencia.

" Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas." (Josué 1:9).

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