El Dios que ve

   Es reconfortante saber que empezamos una nueva semana, nuevos planes, nuevos desafíos, pero de la mano de Dios. Estoy muy expectante de lo que Dios hará en ti y a través de ti durante estos próximos siete días.

No sé tú, pero yo en muchas ocasiones me he sentido rechazado (a), menospreciado (a), ignorado (a) e incluso excluido (a). Sin embargo, he llegado a comprender que no soy el/la único(a) en sentirme así, y que definitivamente no estoy solo (a) en esto.

 En el pasaje de hoy , Agar probablemente sintió estos mismos sentimientos dolorosos. Abrumada por la confusión y la desesperación, su identidad estaba en crisis.

  Agar, que había sido arrancada de su vida egipcia y esclavizada, siguió fielmente a Abram y a su esposa Saray por el desierto durante años. Cuando Saray fue incapaz de dar a luz, la ofreció a Abram en su lugar, y la dejó embarazada de su primogénito.

  Sin embargo, en vez de ser celebrada por gestar al hijo de Abram, Agar fue rechazada por ello. La noticia del nacimiento trajo tensión a la familia, lo que hizo recordar a Saray su vacío. Los murmullos se convirtieron en desprecio, y los celos de Saray acabaron por estallar en una furia cegadora. Trató a Agar con dureza y ella no pudo soportarlo. La joven esclava, embarazada y vulnerable, huyó al desierto implacable.

  ¿Te imaginas la desesperación, verguenza y confusión que debió sentir Agar mientras estaba sola, sentada en medio de un calor incesante? ¿Puedes hacerte una idea de sus miedos e inseguirdades? 

 " Como el Señor le había habalado, ella le dio este nombre: Tú eres el Dios que ve, pues dijo: ¿Acaso no he visto aquí también al que me ve?" (Génesis 16:13).

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