Nadie puede servir a dos señores

     Las últimas semanas exploramos la verdadera identidad que tenemos en Dios y hoy expondremos una de las mentiras que hemos creído sobre nosotros mismos: "Soy lo que tengo."

  Esta mentira surge de la idea de que, acumular más cosas nos brinda mayor seguridad. Es decir, nuestras posesiones se convierten en símbolos de estatus, mostrando a otros la imagen que queremos proyectar. El dinero, la ropa o los autos no son un problema en sí mismos, pero cuando pasan de ser algo que apreciamos o disfrutamos a ser algo que nos define, simplemente caemos en la trampa de las posesiones.

  En lugar de que nuestras posesiones nos sirvan y nos bendigan, resulta que han convertido en nuestro amo. Son la fuerza que nos impulsa y controla nuestras acciones y decisiones.

 Podemos pasarnos la vida intentando compulsivamente acumular más, más y más cosas con la esperanza de que nos hagan sentir apreciados, seguros o valiosos. Sin embargo, mientras más persigamos las posesiones materiales, la idea de tener una vida plena y satisfactoria es cada vez más lejana.

  " Nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas. " (Mateo 6:24).

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