Quien mejor te conoce, mejor te quiere

  A lo largo de este mes hemos analizado una de las preguntas más importantes de la vida: ¿Quién soy?

 Durante las tres últimas semanas estudiamos algunas de las respuestas que ofrece la Biblia a esta pregunta. Por otro lado, expusimos algunas de las mentiras que podemos llegar a creer sobre nosotros mismos. 

 Continuaremos esclareciendo algunas de las mentiras que atentan contra nuestra identidad. Hoy nos enfocaremos en : "Soy lo que los demás dicen o piensan de mí."

 La opinión de las personas puede ser un factor determinante en la construcción de nuestra identidad. Es muy fácil creer en lo que otros dicen o piensan de nosotros. Sin embargo, la realidad es que basar nuestra identidad en las opiniones de los demás nos dejará en un terreno inestable.

 Cuando nuestra popularidad crece, sentimos que nuestra autoestima y sensación de valor aumentan, pero cuando alguien nos desprecia, nos critica o es poco amable con nosotros, el valor que nos damos puede resquebrajarse fácilmente.

  Las redes sociales han incrementado enormemente la presión de la popularidad; y la búsqueda de likes, seguidores y aprobación, es un ciclo repetitivo que nunca parece llevarnos a la satisfacción o a la seguridad. Si buscamos nuestra identidad en fuentes externas, siempre estaremos inseguros de nuestra valía y seremos vulnerables frente a quienes quieran derribarnos.

  " Pero el Señor le dijo: No te dejes llevar por sus apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón. " (1 Samuel 16:7).

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