Tu historia revela a Jesús
A lo largo de esta semana hemos repetido esta verdad sencilla pero poderosa: ¡tu historia importa! Lo que Dios ha hecho en tu vida no es algo pequeño ni insignificante. Cuando compartimos nuestro testimonio, el evangelio se extiende y Jesús es conocido. Sin embargo, muchas veces nos descalificamos a nosotros mismos. Pensamos que hemos fallado demasiado. Compartimos nuestra historia con la de otros y concluimos que la nuestra no es tan impresionante. Nos enfocamos en nuestras debilidades y terminamos creyendo, en silencio, que Dios no podría usarnos. Pero el pasaje de hoy desafía esa idea. La imagen es muy clara. Somos como vasijas de barro: frágiles, imperfectas y fácilmente quebrantadas. Pero dentro de nosotros hay un tesoro incomparable: la vida de Cristo. Por eso, Pablo puede decir a la iglesia de Corinto que, aunque enfrentan dificultades, no están derrotados. Las presiones de la vida no ocultan a Cristo; muchas veces revelan su poder co...