Cuando la Palabra enciende tus ojos
Esta semana hemos seguido el rastro de una promesa escondida en el Salmo 19. La palabra de Dios no solo restaura el alma, sino que da sabiduría y llena el gozo. David también dice en el Salmo 19:8: "ilumina los ojos." Es decir: despierta una visión espiritual. Nos permite ver lo que sin ella permaneciera oculto.
En la Biblia, la luz no es sólo símbolo de verdad. Es la presencia de Dios manifestándose, revelando lo invisible. Porque ver, en términos espirituales, no es cuestión de visión sino de revelación. Puedes tener una vista perfecta y aun así caminar a tientas. Pero cuando Dios enciende su palabra dentro de ti, todo cambia.
Pablo lo sabía. Por eso ora así por la iglesia de Éfeso: "Pido que los ojos de su corazón sean iluminados, para que sepan a que esperanza han sido llamados... " (Efesios 1:18). Pablo no ruega por más conocimiento. Ruega por visión. Porque hay verdades que solo el Espíritu Santo puede hacer palpitar en el corazón.
Sólo hay que tener nuestro corazón dispuesto para que las verdades de la Palabra de Dios sean iluminadas en nuestro corazón y así podemos caminar en su luz.
" Pido también que Dios les dé la luz necesaria para que sepan cuál es la esperanza a la cual los ha llamado, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa " (Efesios 1:18-19)
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