Los dones reunidos

  Una de las experiencias más poderosas que alguien puede presenciar en tiempo real es ver una orquesta en vivo. Al observar a los músicos virtuosos en acción, te maravillas con su genialidad pero no pensamos en sus inicios, en el proceso que tuvieron que atravesar. Sin duda, ellos cometían errores, ensayaban escalas y aprendían su oficio en privado.

  Cuando llegaron a ser expertos y se sentaron con otros cincuenta que tocaban diferentes instrumentos y distintas secciones, todo encajaba, cada uno haciendo lo que debía, produciendo un sonido electrizante y cautivador. El director de orquesta, guiándolos a través de la partitura y creando orden a partir de un posible caos, especialmente cuando la mayoría de las secciones de una orquesta se consideran superiores a las demás secciones instrumentales. Por ejemplo, las cuerdas se consideran superiores a la sección de metales, y los metales, superiores a la persecución. Esto genera una especie de jerarquía y el trabajo de director es reunirlos a todos y recordarles que cada parte es importante. Desde el primer violín hasta el percusionista que toca el triángulo. Si faltara una parte, se restaría el conjunto.

  Así es dentro de la iglesia ya que cada uno tenemos distintos dones, pero Dios nos une para que los usemos para Él y edificar a Su cuerpo.

  " Porque así como el cuerpo es uno solo, y tiene muchos miembros, pero todos ellos, siendo muchos, conforman un solo cuerpo, así también Cristo es uno solo." (1 Corintios 12:12).

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