Mantén tu corazón y tu mente en Dios
Están ahí, pero tratamos de ignorarlos o negar su existencia. Tenemos más de ochenta mil de ellos al día y tienen el poder de moldear nuestra vida para bien o para mal. Ellos controlan cómo nos sentimos en la mañana y, muchas veces, en el día hacen que nuestras emociones estén fuera de control.
Ellos nos dictan cómo debemos reaccionar ante diferentes situaciones o conversaciones, y con frecuencia hacen que nos sintamos ofendidos, enfadados o heridos, ya sea que estén verdaderamente justificados o no. Te preguntarás ¿Quiénes son "ellos"?
Bueno, se trata de nuestros pensamientos.
En el versículo 19 de Proverbios 23, observamos que, aunque Salomón era rey, no solo se dedicó a aconsejar o asesorar sobre asuntos reales como: administrar los recursos, responsabilidades laborales y consejos para liderar un reino,sino que también, habló de cosas mucho más importantes y profundas como lo que permitimos que entre a nuestra mente y corazón, ya que esto determinará cómo nos sentimos y de qué forma vivimos.
En lo que sea que nuestra mente se enfoque, nuestra vida reflejará y determinará quiénes somos. Nuestros pensamientos se convierten en sentimientos que, a su vez, tienen el poder de controlar nuestra vida, guiando nuestras acciones a una dirección que, muchas veces, no queremos ir. El rey Salomón conocía esta verdad y nos aconseja ser muy cuidadosos con lo que pensamos y sentimos. Él sabía que, a menudo, nuestros pensamientos y no nuestras circunstancias las que nos hacen vivir a la deriva.
" Hijo mío, si en tu corazón eres sabio, eso alegrará también mi corazón. En mi interior sentiré gran alegría cuando con tus labios digas lo que es justo. " (Proverbios 23:15-16).
Comentarios
Publicar un comentario