Romper la fortaleza de la verguenza

  En esta semana hemos hablado acerca de algunas mentiras que a menudo creemos sobre nuestra identidad. Hoy reflexionaremos sobre el enorme control que la verguenza puede ejercer sobre nuestro corazón.

 Todos, en algún momento hemos sentido remordimiento o culpa, sin embargo, el sentimiento de verguenza surge cuando este remordimiento se apodera de nuestra vida y nos ata a una identidad definida por las situaciones negativas que vivimos, haciéndonos pensar que: "No soy más que mi peor momento."

  ¿Te has sentido alguna vez así? ¿Atrapado en un ciclo de culpa y verguenza por cosas de las que te arrepientes? ¿Has sentido que tu pasado te impide avanzar hacia el futuro?

 La autora Brené Brown, experta en la investigación sobre el concepto de verguenza, dice: "La verguenza es el sentimiento que tienes cuando crees que no eres digno de que nadie se preocupe por ti o te quiera; que eres tan mala persona que ni siquiera puedes culpar a los demás por no preocuparse por ti."

  La cruel mentira que la verguenza susurra a nuestro corazón no puede ser más distinta de la hermosa verdad de la palabra de Dios. El mensaje del evangelio es que, en Cristo Jesús, somos completamente libres del pecado y de la verguenza de nuestro pasado.

  " Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús ,e ha librado de la ley del pecado y de la muerte." (Romanos 8:1-2).

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