Una gran transformación

   En la vida, solemos trazar planes con la esperanza de que todo transcurra como lo hemos imaginado. La sensación de tener el control aporta comodidad, mientras que lo contrario genera inseguridad y miedo. Cada vez que nos imponemos más cargas y obligaciones, con el pretexto erróneo de que si tenemos el control estaremos más seguros, sin embargo, nos enfrentamos constantemente a la realidad de que las cosas no siempre salen como las habíamos planeado.

 Había dos familias de Israel que estaban muy contentas por celebrar el matrimonio de sus hijos. Siguiendo la tradición judía de aquella época, ellos se esmeraron en los preparativos para asegurar una festividad memorable, con abundante comida y bebida para sus invitados. Cumplir con esta tradición era crucial, si no se cumplía, significaba deshonra y verguenza para la familia.

  La preocupación por la reputación es totalmente entendible, porque deseamos que nuestro nombre represente confianza, queremos que se nos recuerde como personas de bien y honorables. Para los siervos de Dios, esto es particularmente importante, ya que la Escritura nos instruye a buscar una vida que no deshonre el nombre del Señor con nuestras acciones.

 " Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. " (Juan 2:11).

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