Una sola palabra y todo se resuelve

    El primer capítulo del libro de Génesis es una narrativa poderosa y poética que describe cómo Dios, con su palabra creó todo. En cada "hágase la luz" citado en el texto, el autor está mostrando cuán incomparable y poderoso es el Señor. Al contemplar la vastedad de los cielos, con sus incontables estrellas y galaxias, no podemos evitar maravillarnos ante la idea de que todo fue creado por una sola palabra. El "hágase" de Dios trajo todo a la existencia.

   Sin embargo, a menudo nos encontramos con una gran incoherencia en nuestra relación con Dios: nos asombramos ante la magnitud de su poder, pero dudamos de su capacidad para intervenir y ayudarnos en nuestras necesidades. Gracias a Dios, tenemos la Escritura, que además de ser la fuente inagotable de sabiduría, es la que nos revela la voluntad de Dios. A medida que leemos y escudriñamos la Biblia, nuestra fe se fortalece al ver cómo Dios actúo en el pasado de manera milagrosa y compasiva en favor de todos aquellos que lo necesitaban.

  Un episodio que ilustra lo anteriormente dicho, es la historia de un funcionario real cuyo hijo está gravemente enfermo. Este hombre había escuchado hablar sobre los milagros de Jesús y, movido por la fe y la desesperación, se acercó a él con la esperanza de que sanara a su hijo. Este punto de la historia nos muestra la importancia de compartir el mensaje de Jesucristo. Todo el mundo necesita escuchar del poder, la gracia y la misericordia del Señor para que se sientan atraídos a ir donde él está, tal como hizo este funcionario real.

  " Jesús le dijo: Si ustedes no ven señales y prodigios, no creen. " (Juan 4:48).

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