Demos gracias a Dios por la salvación

   Si alguna vez viste una película de zombies estarás de acuerdo conmigo en que todas tienen una peculiaridad: los personajes vagan sin rumbo entre la vida y la muerte. Ahora, te sorprenderá saber que la Escritura también nos presenta una transición de la muerte a la vida que experimentamos como creyentes.

  En el capítulo 2 de Efesios, Pablo dice que "estábamos muertos" y que Dios "nos dio vida." Este es el acto más importante en la historia de la humanidad: nuestra salvación por medio del sacrificio de Jesús. Este es el mensaje central de la Biblia y nuestra mayor esperanza. ¿Te das cuenta de la magnitud de esta verdad? Aunque físicamente estábamos vivos, el pecado nos había separado de Dios, dejándonos espiritualmente muertos. Sin embargo, Dios no se olvidó de su creación. Él tomó la iniciativa, nos amó primero y nos salvó de nuestra propia condición.

  Al aceptar su gracia, recibimos una visión completamente renovada, como unos nuevos lentes que nos permiten experimentar la vida de una manera plena y transformadora. Ya no pertenecemos al reino del mundo; ahora somos ciudadanos del reino de Dios.

 "Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanagloríe." (Efesios 2:8-9).

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