Demos gracias a Dios por su amor ilimitado

   Al pensar en la gratitud, suele venir a nuestra mente la familia, los amigos, el trabajo, la salud, las posesiones y hasta la mascota que tenemos. Sin embargo, existe una bendición que supera a todas ellas: el amor de Dios.

  El pasaje de hoy nos revela una verdad maravillosa: "Dios es amor." Pero el amor no es solo una cualidad de Dios, sino su propia esencia: Él es el amor mismo. Esto significa que su amor es constante; no nos ama por un tiempo para luego olvidarse de nosotros, ni nos impone condiciones o espera que lo amemos primero para poder amarnos. Al contrario, su amor es perfecto, inmutable y más grande de lo que podemos imaginar. Y lo más hermoso es que no es algo que debamos ganar con nuestras acciones, sino un regalo que Dios nos ofrece libre y generosamente.

   Este pasaje también nos enseña que podemos vivir inmersos en ese amor perfecto. Al confiar en el Señor, su amor nos envuelve, nos llena y nos capacita para amar a los demás. Como dice el apóstol Juan: " El amor perfecto echa fuera el temor", lo que significa que el miedo al futuro, al fracaso o al rechazo, pierde su fuerza cuando descansamos en la seguridad del amor que Dios nos ofrece.

" En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. Por lo tanto, el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero." (1 Juan 4:18-19).

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