Demos gracias a Dios por su creación
¿Alguna vez has visto una película en tercera dimensión? Si lo has hecho, recordarás que antes de entrar a la sala del cine, te entregan unas gafas especiales para disfrutarla tal como fue diseñada. Sin esas gafas, la imagen se ve borrosa e incompleta, pero al ponértelas, todo cobra claridad y profundidad. Aunque lo que ocurra en la pantalla no cambia, la forma en que la experimentas es totalmente distinta. Todo depende de los lentes con los que la observes.
Algo muy parecido sucede cuando adoptamos una actitud de gratitud. La manera en que percibimos y entendemos el mundo que nos rodea se transforma completamente, como si nos colocáramos unos lentes especiales que revelan la belleza y las bendiciones que a veces pasan desapercibidas.
El pasaje de hoy nos lleva a las palabras del rey David en el Salmo 104. Imagina a David en su palacio, tomando un momento para contemplar la inmensidad de la creación: él piensa en las criaturas que habitan la tierra, en la profundidad del oceáno, y reconoce que todo ha sido hecho por el Creador con infinita sabiduría.
La actitud de David es un gran ejemplo de humildad y gratitud. A pesar de ser un rey poderoso, no pierde de vista que todo lo que existe proviene de alguien más grande que él. Al mismo tiempo que reconoce su insignificancia comparada con las maravillosas obras del Señor, David también renueva su esperanza de que aquel que creó todo lo que existe, también proveerá todas sus necesidades, así como lo hace con las criaturas de la tierra.
" ¡Tus obras, Señor, son innumerables! ¡Todas las hiciste con gran sabiduría! ¡ La tierra está llena de tus criaturas!" (Salmo 104:24).
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