Llevando las cargas de otros
Vivir la fe cristiana no se trata de caminar solo con Dios por un sendero espiritual realizado. Es, muchas veces, recorrer el campo de batalla del alma... en medio de otras almas heridas. El discipulado ocurre ahí: entre el barro, las lágrimas, las caídas, y también los abrazos.
El pasaje de hoy parece contradictorio a primera vista: Pablo dice que debemos llevar las cargas de los demás, pero luego insiste en que cada uno debe cargar con su propia responsabilidad. ¿Cuál de las dos cosas es cierta? Ambas. El evangelio no borra nuestra responsabilidad personal, pero sí destruye la idea de que estamos solos.
La palabra griega para "carga" en el versículo 2, describe un peso aplastante, imposible de llevar sin quebrarse. Y la palabra "llevar" en este contexto, no significa resolverle la vida a alguien, sino ponerse al lado, ayudar a sostener.... con gracia, sin juicio, con compasión.
Jesús no nos salvó a distancia. Él se acercó, tocó nuestras heridas y cargó con lo que nosotros no podíamos. Hoy, nos llama a hacer lo mismo: vivir una fe que se agacha, que acompaña y que alivia.
" Sobrelleven los unos las cargas de los otros, y cumplan así la ley de Cristo." (Gálatas 6:2).
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