Cuando Dios parece guardar silencio

   ¿Hasta cuándo, Señor? Esta no es una frase para los débiles. Es el grito de quienes aman a Dios y no entienden su silencio. Es el gemido de un corazón que ha orado, esperado... y aún no ha visto la respuesta.

   David, el autor del salmo de hoy, no está siendo irreverente, está siendo honesto. Se siente olvidado, abandonado, derrotado. Y lo dice sin filtros. Pero David no se desconecta. No habla de Dios, le habla a Dios; y eso lo cambia todo.

  En este tiempo, estamos malacostumbrados al "click and go." Todo es inmediato. Todo deba estar disponible ¡ya! Y cuando Dios no actúa según ese ritmo, nuestra fe tambalea. Pero Dios no es un asistente de voz, no responde a comandos. Él es Padre, no algoritmo. Y a veces, en su profundo amor, guarda silencio... para formar en nosotros una fe más firme que la emoción del momento.

  El salmo de hoy es un mapa para los que esperan sin entender. Empieza con lamento, pero termina en confianza. David pasa de la queja a la adoración: "Pero yo confío en tu gran amor." No porque sus circunstancias hayan cambiado, sino porque ha recordado quién es su Dios.

  " ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo me ocultarás de tu rostro? ¿Te olvidarás de mí para siempre? ¿Hasta cuándo debo estar angustiado, y andar triste todo el día? ¿Hasta cuándo mi adversario me dominará? " (Salmo 13:1-2).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

María, un ejemplo de obediencia

Poderoso para guardarte

No ames el mundo