Fiel en lo poco

   Esta semana hemos visto cómo Dios trabaja en tensión con una cultura que idolatra lo inmediato. Queremos respuestas rápidas, caminos claros y resultados visibles. Pero el reino de Dios avanza a otro ritmo: el del Espíritu Santo, que madura lentamente el alma. 

 Esperar, por una puerta abierta, por una promesa cumplida o por la restauración final en Cristo, no es perder el tiempo. Es ser moldeado por Dios desde dentro. En la economía del cielo, la espera es un taller de formación, no una sala de espera vacía.

  Jesús lo deja claro en el pasaje de hoy: " El que es fiel en lo poco, también lo será en lo poco." 

 No hay promoción sin fidelidad. La pregunta no es "¿ qué estás esperando?", sino "¿qué estás haciendo con la que ya te dio Dios?"

   Las temporadas de silencio revelan si nuestro corazón sirve por fe o por conveniencia. La fidelidad en lo pequeño, cuando nadie ve, cuando parece que nadie cambia, es la prueba más pura del amor.

  Jesús lo ilustro con una historia. Un noble parte y entrega a sus siervos una pequeña cantidad, diciendo: "Hagan negocio con esto hasta que regrese." No les promete éxito, ni les dice cuándo volverá. Solo les pide fidelidad.

  " El que es confiable en lo poco, también lo es en lo mucho; y el que no es confiable en lo poco, tampoco lo es en lo mucho." (Lucas 16:10).

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