Hay esperanza

    Si has participado en un debate, sin duda, has cuestionado las opiniones contrarias y has defendido la tuya. Cada año, la pregunta resuena en todo el mundo: ¿Cuándo es realmente el momento y la ocasión apropiados para empezar a escuchar música navideña? Algunos adoptan el enfoque de Michael Bublé: en cuanto llega la fría noche de invierno, empieza la lista de reproducción de Spotify. Otros en cambio, adoptan un enfoque más moderado y esperan hasta la última semana de Navidad.

  Sobre cúando debemos empezar a prepararnos para la Navidad es un debate abierto y sin resolver. Nuestro Padre celestial se preparó para la primera Navidad mucho antes de que Jesús llegara a la tierra. Isaías profetizó sobre el nacimiento de un niño y la entrega de un hijo a la humanidad. Esto sucedió setecientos años antes de que naciera Jesús. Y no solo fue una buena noticia para un pueblo agobiado, que entonces se encontraba en el exilio, sino que es especialmente importante para los que están agobiados y aquí y ahora.

  Todos los desafíos o los problemas se acentúan y amplifican durante la Navidad. Nos enfrentamos a presiones culturales que oprimen y tensan nuestro corazón y nuestra mente. Recordamos los agravios, el duelo, el dolor, la traición, la decepción y la incertidumbre. Lo que debería ser un tiempo de celebración jubilosa convierte nuestros retos y dificultades en algo aún más real para nosotros.

  " Porque un niño nos ha nacido, ¡un niño nos ha sido concedido! Sobre sus hombros llevará el principado, y su nombre será Consejero admirable, Dios fuerte, Padre Eterno y Príncipe de paz. La extensión de su imperio y la paz en él no tendrán límite. Reinará sobre el trono de David y sobre su reino, y lo afirmará y confirmará en la justicia y el derecho, desde ahora y para siempre. Esto lo hará el celo del Señor de los ejércitos." (Isaías 9:6-7).

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