José abraza a Jesús como su hijo

   A lo largo de nuestra vida, todos hemos tenido momentos en los que preguntamos: " Dios, ¿por qué permites que esto suceda?" Bueno, José hizo exactamente la misma pregunta. Cuando se enteró de que María, su prometida, estaba embarazada, se vio atrapado entre la ley, su amor y su compasión hacia ella.

    José era un hombre de principios y muy leal a la ley. Pero en lugar de exponer a María a la burla pública, planeó separarse de ella en privado. Respetó la ley, pero también buscó la misericordia.

  Justo cuando José tenía todo planeado, un ángel se le apareció en un sueño y le dijo: " No temas recibir a María por esposa." 

   ¿Te imaginas cómo debió haberse sentido José, en medio de su confusión, sus sentimientos y su sentido del deber?

   Sin embargo, José hizo algo crucial: él abrió su corazón y dedicó un momento para escuchar atentamente el mensaje de Dios.

    José pudo ver más allá de lo evidente y siguió hacia delante con fe. Él tenía la certeza de que el bebé que María llevaba en su vientre era esencial en el plan divino de Dios. 

  Es verdad, tú y no tenemos ángeles que nos guíen paso a paso, pero cuando buscamos a Dios en oración y meditamos en su palabra, encontramos su guía, claridad y certeza. A través de esto, el Señor nos llena de fortaleza para hacer lo que no podemos lograr en nuestras propias fuerzas.

     Historias como la de José nos inspiran a mantener nuestra fe firme. Recordar todo lo que Dios ha hecho en nuestra vida en el pasado, nos lleva a fortalecer nuestra confianza en él, reconociendo que si él lo hizo antes, lo hará ahora y también mañana.

    Aunque no siempre entendamos el por qué de las circunstancias, decidamos confiar en el amor y en la voluntad buena, agradable y perfecta de Dios.

   ¡Qué reconfortante es saber que no caminamos solos, él siempre va con nosotros y guía nuestro camino! 

 " José, su marido, era un hombre justo y quiso dejarla secretamente, pues no quería denigrarla. Mientras José reflexionaba al respecto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, porque su hijo ha sido concebido por el Espíritu Santo. María tendrá un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1:19-21).

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