La fuerza que nace en la tensión

   Al bambú se le conoce como "la planta leñosa de más rápido crecimiento en el mundo". Puede alcanzar hasta 90 centímetros por día... pero no desde el inicio. Antes de ese estallido de vida visible, pasan años que parecen estériles. Pero no lo son. En secreto, ese bambú echa raíces profundas, invisibles, imprescindibles. Es decir, lo que ocurre en lo oculto es lo que sostendrá lo que vendrá.

  Esperar en Dios puede sentirse así. Como esos clientes frustrados, queremos que todo avance, que lo prometido se cumpla, que la puerta se abra. Pero a veces, lo único que escuchamos es el silencio. Nos preguntamos por qué Dios no responde, por qué todo sigue igual. Y sin embargo, es justo ahí donde él está obrando más profundamente. En lo que no se ve. En lo que no entendemos.

   En el pasaje de hoy, Isaías nos recuerda que " Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas." Esperar, en hebreo, no es resignarse pasivamente, sino aguardar con una confianza activa. Es una espera con raíz, que hunde sus fundamentos en la fidelidad de Dios. Es en esa tensión donde se forma el carácter, donde se purifica el deseo, donde se afirma el llamado. 

  Isaías no promete que nunca caerás, sino que Dios renovará tus fuerzas para seguir. Como el bambú, crecerás cuando sea el momento... pero antes, debes estar listo para sostener lo que Dios quiere darte.

 " El Señor da fuerzas al cansado, y aumenta el vigor del que desfallece. Los jóvenes se fatigan  y se cansan; los más fuertes flaquean y caen; pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo; como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan." (Isaías 40:29-31).

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