Un estremecimiento de esperanza
El himno en inglés "Holy Night" capta la esencia de la Navidad: " Un estremecimiento de esperanza, el mundo cansado se regocija, porque allá rompe una mañana nueva y gloriosa."
¿Te estremece o emociona el tiempo de Navidad? Los niños pequeños se entusiasman enormemente con la llegada de la Navidad y la emoción que ellos expresan simplemente nos contagian como una corriente que nos carga con una emoción sin igual. Sin embargo, como adultos, con todas las actividades que tenemos que hacer, los compromisos que debemos asistir y tal vez los regalos que debemos comprar, podemos vernos privados de experimentar el verdadero gozo de la Navidad.
Si nuestra esperanza es que Jesús dejó el cielo y vino al mundo para establecer su morada con nosotros, entonces ¿cómo podemos aferrarnos a ella y ponerla en medio de las distracciones y el trajín de esta temporada?
Para que podamos experimentar la esperanza, primero debe haber un grado de desesperanza. Tal vez el malestar e inquietud ante lo que vemos y la incertidumbre que nos rodea. Pero un mundo libre de dolor, pérdida y aflicción sería un mundo que no necesita esperanza. La venida de Cristo llega de forma inesperada, inmerecida e imprevisible. Dios viene a la tierra, para ofrecer una solución a nuestra desesperanza y para hacer brillar una luz en la sombría oscuridad que nos invade. Ahí es donde reside nuestra esperanza y ahí es donde florece.
" ¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!" (Romanos 15:13).
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