Cuando el tiempo tiene propósito
En el principio, Dios no solo creó la materia, también creó el tiempo. Lo diseñó con ritmos, estaciones y pausas.... Luego, nos colocó dentro de ese flujo sagrado: criaturas finitas habitando minutos que se escapan como el viento. Pero en su diseño perfecto, nada es aleatorio. Hay un tiempo para todo... bajo el cielo.
Aun así, vivimos atrapados en el aurgencia, dominados por el chronos, ese tiempo que se mide en segundos, que corre, que exige. Vivimos cansados, apurados y vacíos. Nos volvemos esclavos del reloj pero sordos al kairos: ese otro tiempo eterno, donde Dios actúa con precisión divina.
Salomón, con la "sabiduría amarga" de quien lo ha probado todo y hallado nada, nos entrega una lista de contrastes: nacer y morir, plantar y cosechar, llorar y reír. Su intención no es resignación, sino rendición. No es decir "todo pasa", sino "todo tiene su momento si está en las manos de Dios."
" Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad. " (Eclesiástes 3:1).
Comentarios
Publicar un comentario