La fe que florece al mirar

   En medio del Sermón del Monte, Jesús no responde a la ansiedad con estrategias de productividad ni con frases vacías. En su lugar, nos envía a la escuela de la creación. Él dice: "Mira las aves", "Observa los lirios." La naturaleza no tiene agendas, pero vive en paz. No planea el mañana, pero florece con belleza. Y si el Padre cuida así de lo que no siembra ni cosecha, ¿cómo no cuidará de ti? 

  Esta enseñanza no es sólo poética: es profundamente teológica. Cada flor que se abre es una declaración de confianza. Cada pájaro que canta proclama una verdad que el alma agobiada olvida: Dios es digno de confianza.

  La creación habla. Sus colores, sus ritmos, su constancia, todo lo visible grita una verdad invisible: Dios gobierna con ternura. Él alimenta, viste, ordena. Y lo hace no porque lo merezcan las aves o los lirios, sino porque así es su carácter: generoso, fiel y cercano. Así que no hay que dudar ya que Él cuida de nosotros.

  " Por lo tanto les digo: No se preocupen por su vida, ni por qué comerán o qué beberán; ni con qué cubrirán su cuerpo. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?" (Mateo 6:25).

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