La última parte del sufrimiento

    Treinta y ocho años son tiempo suficiente para que el sufrimiento deje de ser una crisis y se convierta en una forma de vida. 

  Para el hombre del pasaje de hoy, la enfermedad ya no era solo una condición física; era el marco desde el cual entendía al mundo y a sí mismo.

 Postrado junto al estanque de Betzatá, el hombre vivía esperando una oportunidad que nunca llegaba. Cuando el agua se agitaba, necesitaba que alguien lo ayudara a entrar, pero siempre otra persona descendía antes que él. La posibilidad de sanidad estaba allí, pero no podía alcanzarla por sí mismo.

  Sin embargo, Jesús lo ve.

 Él no pasa de largo. No lo confunde con la multitud. Lo ve con toda su historia encima. Y entonces le hace una pregunta que no busca información, sino verdad: 

  " ¿ Quieres quedar sano?" 

   No porque Jesús ignore su dolor,sino porque el sufrimiento prolongado puede erosionar el deseo.  Después de tantos años, uno puede aprender a sobrevivir sin esperar realmente un cambio. Antes de sanar el cuerpo, Jesús confronta el corazón.

  " Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y vete." (Juan 5:8).

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