Juan: el discípulo amado
A Juan se le conoce como el discípulo amado. Pero no siempre fue así.
En el pasaje de hoy, Juan reacciona con dureza. Un pueblo samaritano rechaza a Jesús y él propone una respuesta extrema: ¡destruirlos! No habla desde la maldad, sino desde un celo desordenado. Cree estar defendiendo a su Maestro, pero todavía no comprende su corazón.
Entonces Jesús lo corrige, no porque Juan no lo ame, sino porque ese amor aún necesita ser purificado.
Aquí hay algo profundamente humano. Juan caminaba con Jesús, escuchaba sus palabras, veía sus obras.... y aún así, su reacción no reflejaba el espíritu de Cristo. Sin embargo, Jesús no lo aparta ni lo averguenza: al contrario, sigue caminando con él.
Con el tiempo, ese mismo Juan fue cambiando su manera de responder. La cercanía diaria con Jespus fue corrigiendo su carácter, mostrándole una forma distinta de tratar a las personas.
Años más tarde escribió sobre la luz, la vida y el amor de Dios con una profundidad que solo nació de haber caminado largo tiempo con Cristo. Juan no cambió por una sola corrección, sino porque vivió expuesto al modo de vida de Jesús.
Este pasaje de hoy nos enseña que seguir a Cristo es un proceso. Que podemos amar sinceramente y aun así, reaccionar mal. Y que el carácter se forma cuando dejamos que el Maestro moldee nuestras respuestas.
Hoy, si descubres en ti dureza, impaciencia o reacciones que no reflejan su corazón, no te alejes. Permanece firme en el camino. El mismo Jesús que corrigió a Juan sigue formando con paciencia a quienes caminan con él.
" Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que caiga fuego del cielo, como hizo Elías, para que los destruya? Pero Jesús se volvió y los reprendió." (Lucas 9:54-55).
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