Mi propósito está en el servicio

   A lo largo de estos días hemos aprendido e interiorizado una gran verdad: el plan del Señor no se encuentra en nuestro interior sino en su presencia. Hoy profundizaremos en otra gran verdad: nuestro propósito está en el servicio y no en la reputación que este nos puede otorgar.

 Es sorprendente cómo, cada día, nos bombardean con mensajes sobre el propósito de nuestra vida. Sin embargo, la Biblia tiene un mensaje claro y poderoso que, a menudo, pasa desapercibido en medio de tanta información. Por eso, hoy nos enfocaremos en desmentir algunas ideas erróneas que hemos creído sobre nuestro propósito y las reemplazaremos con la verdad que Dios nos ofrece.

 Vivimos en una cultura que nos vende la idea de que la fama es lo mismo que el éxito y que encontrar nuestro propósito depende de cuántos seguidores, likes o visualizaciones tenemos en las redes sociales. Hemos caído en la trampa de creer que el valor de nuestra vida se mide por el dinero y la autopromoción, pensando que esa es la clave para triunfar. Todo el tiempo escuchamos lo mismo:

 ¡Comparte, pública, hazte viral! Construye tu marca y deja que todo lo demás pase a segundo plano. ¡Este es tu momento para brillar! 

  Pero es justo aquí donde radica el problema: esta búsqueda constante de reconocimiento no produce satisfacción a largo plazo, más bien es una trampa. Los tan conocidos quince minutos de fama pueden ser emocionantes mientras duran, pero, te has puesto a pensar ¿qué pasa cuando los aplausos se apagan, el dinero se acaba o la multitud cambia de opinión?

 " No hagan nada por contienda o por vanagloria. Al contrario, háganlo con humildad y considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo. No busque cada uno su propio interés, sino cada cual también el de los demás." (Filipenses 2:3-4).

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