Mi propósito está en la obediencia

  En nuestra cultura actual en la que predomina el "yo, yo y yo" la ida de limitar nuestras pasiones y placeres parece descabellada, pero la palabra de Dios nos invita precisamente a despojarnos de nosotros mismos y como dice Jesús de manera impactante en el pasaje de hoy:" El que pierde su vida por causa de mí la hallará." 

    Sí, se trata de una proclamación sumamente radical pero da forma a otra gran verdad: nuestro propósito se fortalece en la obediencia y no en nuestra propia prudencia.

    Como recordarás en las historias bíblicas que estudiamos en semanas anteriores, todas las personas que Dios usó renunciaron a sus propias ambiciones para seguir los propósitos del Señor. Al aceptar confiadamente su llamada lograron cosas extraordinarias. Por ejemplo, la obediencia de María dio a luz al Salvador del mundo; la titubeante determinación de Moisés liberó a una nación; y la absoluta sumisión de Jesús trajo salvación para toda la humanidad. Es importante destacar que en todas estas historias, la obediencia superó por mucho a sus propios intereses, y como resultado, Dios obró de manera poderosa y maravillosa. 

   Sin embargo, no debemos olvidar que también hubo quienes lamentablemente se apartaron de esta vida plena. ¿Recuerdas al joven rico? Cegado por sus propios deseos, rechazó el llamado de Jesús dejando de lado un tesoro mucho mayor que cualquier riqueza terrenal.

   " A sus discípulos Jesús les dijo: Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierde su vida por causa de mí, la hallará." (Mateo 16:24-25).

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