Santiago: el primero en morir por Jesús
Entre los doce apóstoles había dos llamados Santiago. En el pasaje de hoy nos referimos a Santiago, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, a quien en algunas versiones se lo llama Jacobo. Fue uno de los primeros en dejarlo todo para seguir a Jesús y uno de los que caminaron más cerca del Maestro.
Santiago y su hermano se acercan a Jesús con una petición clara. Querían un lugar a su derecha y otro a su izquierda cuando su reino se manifestara. No piden desde la maldad, sino desde una comprensión incompleta. Aman a Jesús, pero todavía no alcanzar a ver el camino que ese reino implica.
Entonces Jesús responde con una pregunta que no confronta con dureza, pero sí con verdad:
"¿Pueden beber la copa que yo bebo?" Ellos responden que sí, sin comprender del todo lo que esa copa significaba.
Jesús no discute con ellos ni promete lo que no puede conceder. Simplemente deja claro que su camino no se define por lugares de honor, sino por una entrega que aún no logran entender. En su reino, la grandeza no se mide por la cercanía al poder, sino por humildad.
Santiago siguió caminando con Jesús; vio su gloria en la transfiguración; presenció su poder y también su angustia. La cercanía no evitó sus errores, pero fue formando su corazón.
Años más tarde, Santiago bebería la copa de la que habló Jesús. No desde un lugar visible, sino en obediencia silenciosa. Fue el primero de los apóstoles en morir por su Señor. El que una vez no comprendía el camino termino recorriéndolo con fidelidad.
"Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a él y le dijeron: Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte. Jesús les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes?" (Marcos 10:35-36).
Comentarios
Publicar un comentario