¿Cómo debo reaccionar ante las dudas?
Todos en algún momento de nuestra vida, hemos tenido dudas acerca de nuestra fe y esto es completamente normal, pues ninguno de nosotros tiene todas las respuestas, solamente Dios las posee.
Es importante recalcar que dudar no es algo malo. De hecho, las preguntas son una señal de una fe viva. El autor Tim Keller solía decir: "Una fe sin algunas dudas es como un cuerpo humano sin anticuerpos. Las personas que van por la vida demasiado ocupadas o indiferentes como para plantearse preguntas díficiles sobre por qué creen lo que creen, se encontrarán indefensas ante la experiencia de la tragedia o ante las preguntas incisivas de un escéptico inteligente."
Este pensamiento de Keller nos lleva a reflexionar en cómo podemos responder a nuestras dudas. El pasaje de hoy nos da una respuesta a través de la historia de Tomás, quien en lugar de ocultar sus pensamientos respecto a la resurrección del Señor, les dice a los otros discípulos, "Si no veo... no creeré." Como podrás notar, Tomás es completamente sincero, él expresa sus inquietudes sin ocultar sus sentimientos y sin temor a ser juzgado.
Y esto es crucial, porque las dudas tienden a crecer cuando permanecen en el silencio. De hecho, este es un problema bastante común entre los creyentes, pues tenemos compartir nuestras preocupaciones por miedo a parecer débiles en la fe, pero déjame decirte que esto no nos ayuda en nada, necesitamos abrirnos, expresar nuestras inquietudes y reflexionar sobre ellas de la misma forma que Tomás.
" Pero Tomás, uno de los doce, conocido como el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos le dijeron: Hemos visto al Señor. Y él les dijo: Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré. " (Juan 20:24-25).
Comentarios
Publicar un comentario