¿Cómo distinguir la voz de Dios?

    La Biblia está llena de párabolas que expresan conceptos profundos de forma simple y con ayuda de imágenes bellas y cercanas, pero hay una en particular que nos conmueve y nos llena de esperanza cuando sentimos que las dudas nos invaden. En el Evangelio de Juan, Jesús se describe a sí mismo como el buen pastor que cuida de su rebaño, y a nosotros, sus seguidores, nos compara con las ovejas que oyen su voz, reconocen su llamado y lo siguen confiadamente.

  Sin duda, ésta es una verdad profunda que nos anima a confiar en que la voz de Dios nos llamará y nos traerá de vuelta al redil junto con él cuando nos extraviamos, ¿no es así? Pero, seamos sinceros, escucharlo en medio de la dificultad no es tan fácil a veces. Los miedos, y las preocupaciones suelen hacer que la voz de nuestro buen pastor se sienta lejana y en ocasiones casi imperceptible. Es como si en nosotros no existiera la capacidad de reconocer su llamado como asegura la Escritura. Si has experimentado algo así, no te sientas culpable, dudar es, muchas veces, un paso necesario antes de alcanzar la fe verdadera y es normal preguntarse por qué nos cuesta tanto escuchar a Dios en nuestra vida.

 De hecho, esto le ha pasado a tantas personas que Justin Welby, uno de los líderes más importantes de Canterbury, identificó las tres reacciones más comunes que solemos tener cuando no escuchamos a Dios: una de ellas es que dudamos de su existencia, la segunda, que nos culpamos a nosotros mismos por no poder escucharlo, y la tercera, que pensamos que él no nos habla porque no le importamos.

 " A éste el portero le abre, y las ovejas oyen su voz; y él llama a las ovejas por su nombre, y las saca. Y una vez que ha sacado a todas sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. " (Juan 10:3-4). 

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