¿Cómo levantar la voz? La historia de las hijas de Zelofejad
Se dice que lo único que se necesita para que el mal triunfe, es que las personas buenas no hagan nada. En nuestra sociedad actual, estas palabras son especialmente desafiantes, ya que como creyentes y seguidores de un Dios justo y amoroso, deberíamos levantar la voz ante la injusticia y actua contra ella en cualquier lugar donde la encontremos.
El pasaje de hoy nos muestra el gran impacto de nuestras palabras y la importancia de reclamar justicia, en lugar de permanecer en silencio.
La Biblia nos dice que Zelofejad era uno de los miembros de la tribu de Manasés, una de las doce tribus de Israel. En la cultura de aquel tiempo, la herencia se transmitía únicamente a los hijos varones tras la muerte de los padres. Pero en el caso de Zelofejad las cosas eran más complicadas, ya que solo había tenido cinco hijas, lo que significaba que, después de su muerte, ellas perderían todo. No obstante, en luga de quedarse calladas, estas valientes jóvenes confiaron en la justicia de Dios y se acercaron con respeto a Moisés para presentar su petición: "¿Será borrado de su clan el nombre de nuestro padre por el solo hecho de no haber dejado hijos varones? Nosotras somos sus hijas. ¡Danos una heredad entre los parientes de nuestro padre!"
Gracias a la determinación de estas cinco mujeres por defender su causa, Moisés consultó con Dios, y recibió una respuesta clara y contundente: " Lo que piden las hijas de Zelofejad es algo justo." Desde ese momento, la ley fue modificada y, durante generaciones, las hijas de Israel pudieron recibir lo que les corresponde por derecho.
" Nuestro padre murió en el desierto, pero no por haber estado en el grupo de Coré, entre los que se juntaron contra el Señor, sino que murió por su propio pecado y sin haber tenido hijos varones. ¿Acaso por no haber tenido hijos nuestro padre se quitará su nombre de entre su familia? ¡Danos una propiedad familiar entre sus hermanos!" (Números 27:3-4).
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