¿Cómo puedes presentarte ante los demás? La historia de Mardoqueo
En el auge de la era digital, es cada vez más común ver páginas y cuentas en redes sociales dedicadas a compartir pensamientos y oraciones para afrontar las situaciones más complicadas de la vida. Sin embargo, aunque la oración tiene inmenso poder, en algunas ocasiones, no se traduce en acciones concretas.
Permíteme explicarlo mejor. Orar es un acto de devoción hacia Dios, nos brinda cercanía, transfomación y paz, pero no significa que todo se resolverá por sí solo. De hecho, la oración es el primer paso antes de pasar a la acción y de hacer lo que nos corresponde.
El pasaje de hoy nos brinda un ejemplo claro de ello. La Escritura narra en el libro de Ester que el pueblo judío estaba en peligro de ser aniquilado a manos de Amán, un alto funcionario del Imperio Persa, debido a su odio por Mardoqueo, un judío que se había negado a rendirle homenaje. Sin embargo, como respuesta a los planes de Amán, Mardoqueo no se limitó a orar; su dolor y sus súplicas lo llevaron a tomar acciones concretas. La Biblia nos dice que arriesgando su vida, se dirigió al palacio para solicitar la intervención del rey.
Al ver la determinación de Mardoqueo, Ester, quien en ese entonces era la reina del imperio, intercedió ante su esposo, el rey Asuero, logrando así al salvar al pueblo judío de su exterminio. ¿Puedes notar cómo el hecho de actuar, en lugar de quedarse de brazos cruzados, fue crucial para evitar la destrucción de toda una nación? Dios no solo escuchó la oración de Mardoqueo, sino que también lo uso para cumplir su voluntad.
" Entonces Ester llamó a Hatac, que era uno de los eunucos del rey, y que él mismo había puesto al servicio de ella, y lo mandó a Mardoqueo, para que averiguara qué sucedía y por qué estaba vestido así." (Ester 4:5).
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