La palabra es clara

    A veces pensamos que acercarnos a Dios es algo complicado. Como si necesitáramos entender más, saber más, prepararnos más... como si hubiera un nivel al que debemos llegar antes de poder realmente escuchar su voz. 

  Pero Jesús, en el pasaje de hoy, nos muestra algo completamente distinto. Él da gracias al Padre porque las verdades del reino no dependen de cuánto sabemos, sino de cómo nos acercamos: con un corazón sencillo, abierto y dispuesto a recibir.

  La palabra de Dios es clara... pero no para el orgullo. Es clara para el corazón humilde.

No significa que todo en la Biblia sea fácil de entender, pero sí significa que lo esencial como quién es Dios, cómo nos ama y cómo podemos acercarnos a él, está al alcance de todo aquel que se acerca con sencillez.

Dios no está jugando a esconderse. No está hablando en códigos para unos pocos. Está revelándose con amor a todo el que quiere escuchar. Y aun así, podemos complicarlo.

 Podemos acercarnos a la palabra intentando descifrarla como un enigma, o queriendo dominarla con nuestra lógica, en lugar de recibirla con humildad. Podemos buscar conocimiento... y perder de vista la relación.

   Pero la Biblia no fue dada para que la controlemos. Fue dada para que nos encontremos con Dios.

  "  En ese momento, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque estas cosas las escondiste de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. " (Mateo 11:25-26).

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