Una vida impulsada por el Espíritu
En días anteriores estudiamos tres virtudes en la vida de los creyentes, que el autor Richard Foster describe como rios o corrientes de agua que fortalecen nuestra vida espiritual. Como recordarás, comenzamos con la oración, después hablamos de la santidad y ayer, reflexionamos sobre el impacto de la Escritura en nuestra vida, Hoy, exploraremos la importancia del Espíritu Santo como parte esencial de nuestra vida espiritual.
En el pasaje de hoy, Pablo nos exhorta a "vivir por el Espíritu", pero, ¿a qué se refiere esto exactamente? Su significado es mucho más, por lo que en cada uno de nosotros hay una lucha constante que enfrentamos: por un lado, los deseos de nuestra carne e impulsos naturales, y por otro, lo que el Espíritu Santo desea que hagamos, es decir, la voluntad de Dios.
Sabemos que vencer nuestros propios deseos no es tarea fácil, pero esta exhortación es una invitación a vivir cada día en la presencia del Señor. Encontrar propósito y significado solo es posible cuando aprendemos a depender menos de nuestras propias fuerzas y más del poder de Dios, que está al alcance por medio del Espíritu Santo y la oración.
" Digo, pues: Vivan según el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne se opone al Espíritu, y el del Espíritu se opone a la carne; y éstos se oponen entre sí para que no hagan lo que quisieran hacer." (Gálatas 5:16-17).
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