Aviva la llama del don de Dios

   Iniciemos nuestro estudio recordando una hermosa verdad: ¡ Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros! Sé que a pesar de esta es una promesa que trae esperanza a nuestro corazón, también puede ser intimidante, sobre todo cuando nos sentimos perdidos y sin rumbo. Sin embargo, hay buenas noticias: ¡No estamos solos en nuestra misión! 

  La Escritura nos recuerda hoy un diálogo entre el apóstol Pablo y Timoteo, su joven aprendiz, en el que le pide que "avive la llama del don de Dios." Pero, ¿qué significa esto? ¡Es muy simple! El Señor sabe que seguirlo no es sencillo: implica esfuerzo e incluso, dejar atrás nuestro pasado, por tanto, ha enviado a su Espíritu para llenar nuestro corazón.

   El Espíritu Santo es, en otras palabras, nuestro ayudador, quien nos da la seguridad de que no estamos solos, y quien nos proporciona dones para llevar a cabo todos los planes que Dios ha preparado para nuestra vida. Lo mejor de todo es que su Espíritu nos da exactamente lo que necesitamos cada día para seguir el camino que el Señor ha preparado específicamente para ti y para mí. Como dice Pablo en su carta a los Efesios: " Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones. " 

   " Por eso te aconsejo que avives el fuego del don de Dios, que por la imposición de mis manos está en ti." (2 Timoteo 1:6)

Comentarios

Entradas más populares de este blog

María, un ejemplo de obediencia

El poder de Dios

Fuente de paz