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Mostrando las entradas de junio, 2026

Un camino inesperado

   Nadie escoge el desierto. Nadie desea despertar con el mar delante, sin salida visible, mientras el temor viene detrás pisándole los talones. Y, sin embargo, muchas veces justamente allí, en el lugar donde se gotan nuestras fuerzas y nuestras respuestas, donde Dios decide revelarse con mayor claridad.   Este pasaje no solo nos habla de un milagro extraordinario; nos deja ver el corazón fiel de Dios. El Señor no abrió el Mar Rojo porque Israel hubiera demostrado valentía, madurez o mérito. Lo abrió porque había dado una promesa y Dios jamás incumple lo que ha dicho. Su fidelidad no depende de la fortaleza de su pueblo, sino de la perfección de su carácter.  Moisés extendió la mano antes de ver cualquier cambio. Este gesto sencillo fue un acto de obediencia en medio de la incertidumbre. No tenía garantías visibles, pero si tenía la palabra de Dios. Y muchas veces así obra el Señor en nosotros: nos pide avanzar no porque ya entendamos todo, sino porque aprender a obe...