Seguir a Jesús siempre valdrá la pena
Imagina que hoy el Señor te pide dejar de lado algo que amas profundamente para seguirlo. Siendo sinceros, ¿cómo responderás a su petición? ¿Obedecerías inmediatamente y sin poner ninguna excusa?
La Escritura nos muestra a través de la historia de hoy, que escuchar la voz de Dios y seguirlo no solo se trata de recibir sus bendiciones, sino también de renunciar a todo lo que nos impide alcanzar nuestro propósito.
Cuando el joven rico se acercó a Jesús, estaba lleno de pasión por conocerlo y deseaba ser piadoso. Incluso, la Biblia nos dice que él llegó corriendo y se postró delante de él. Pero cuando el Señor lo invita a desprenderse de todas sus riquezas, nos damos cuenta cómo su actitud entusiasta desaparece. El joven, que inicialmente muestra un corazón dispuesto a adorar a Jesús, termina frustrado, triste y después se aleja. El precio que tenía que pagar por seguir al Señor era demasiado alto para él.
La historia de este joven rico nos enseña que, cuando más nos aferramos a nuestros deseos y planes convirtiéndolos en una ancla de nuestro corazón, se vuelve más difícil obedecer al llamado de Jesús al seguirlo.
Para el joven rico, sus posesiones no eran solamente eso, sino que su identidad estaba definida por ellas. Él era lo que tenía y ese hecho, ejercía un poder tan grande sobre él que le impedía imaginar una vida mucho más hermosa rendida a los pies del Maestro.
" Jesús lo miró, y con mucho amor, le dijo: Una cosa te falta: anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme. Cuando aquel hombre oyó eso, se afligió y se fue triste, porque tenía muchas posesiones." (Marcos 10:21-22).
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