El antídoto contra el miedo
El miedo no es solo una reacción emocional ante el peligro. Muchas veces revela dónde esta depositada nuestra confianza. Muchas veces revela donde está depositada nuestra confianza. Cuando una crisis financiera, una enfermedad o un futuro incierto sacude nuestra vida, suele quedar expuesta una ilusión silenciosa del corazón: la idea de que nuestra seguridad depende de nuestra capacidad para controlar lo que sucede.
Y cuando esa capacidad se muestra limitada, el miedo aparece.
A través del profeta Isaías, Dios habla a un pueblo pequeño y vulnerable. Israel vivía rodeado de grandes imperios y de amenazas constantes. Su tentación era buscar seguridad en alianzas humanas o en dioses falsos que prometían protección.
Pero Dios les ofrece algo completamente distinto. No los llama a confiar en su propia fuerza, sino a confiar en su presencia.
Y lo hace con una frase sorprendente: "No temas, gusano Jacob." A primera vista esta frase puede sonar dura. Pero no es un insulto, sino una declaración de su gracia. Un gusano es una de las criaturas más frágiles que existen. Con esta imagen, Dios le recordaba a su pueblo que su supervivencia no dependía de su poder ni de su capacidad. Dependía completamente de la mano poderosa de Dios.
" No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré por la mano derecha." (Isaías 41:10).
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