Tu historia es una guerra espiritual

    El testimonio de un creyente puede ser tan confrontador como inspirador.

  En el pasaje de hoy, al diablo se le llama "el acusador." Su estrategia principal es la verguenza. Intenta convencernos de que somos un fracaso, de que nunca cambiaremos y de que nuestro pasado nos define para siempre.

  Pero el libro de Apocalipsis revela algo poderoso: el pueblo de Dios vence al acusador "por medio de la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio." 

  Eso significa que nuestras historias o testimonios desempeñan un papel en la batalla espiritual.

 Efesios 6:12 nos recuerda que nuestra lucha no es contra personas, sino contra fuerzas espirituales. En esa batalla, el enemigo intenta silenciarnos con nuestros errores y mantenernos atrapados en la verguenza. Pero hay algo que no puede refutar: lo que Dios ha hecho en nuestra vida. 

 Cuando dices: "Dios me encontró en medio de mi dolor", el enemigo puede terreno.

Cuando dices: " Dios caminó conmigo en mi momento más díficil," la verguenza pierde poder.

 Cuando dices: "Dios me abandonó," la oscuridad retrocede.

Cada testimonio de la fidelidad de Dios debilita las mentiras del acusador.

 " Entonces oí una fuerte voz en el cielo, que decía: ¡Aquí están ya la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo! ¡Ya ha sido expulsado el que día y noche acusaba a nuestros hermanos delante de nuestro Dios! Ellos lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra que ellos proclamaron; siempre estuvieron preparados a entregar sus vidas y morir." (Apocalipsis 12:10-11).

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