Lecciones en tiempos amargos

   La alegría tras una gran liberación puede desvanecerse con rapidez cuando surge una necesidad urgente. El pueblo de Israel había cantado a orillas del Mar Rojo, había visto el poder de Dios, pero apenas tres después. se encontró murmurando. Tenían sed y el agua que hallaron ni podía saciarla.

  No se trata solo de una reacción equivocada, sino de una realidad profundamente humana. Cuando la necesidad aprieta, nuestra memoria espiritual se debilita y lo que Dios ha hecho puede quedar en segundo plano frente a lo que falta.

  La vida con Dios tiene un destino claro, pero no un camino sin tensiones. A veces es él mismo quien nos conduce a lugares en los que nuestras expectativas se ven frustradas. No como castigo, sino como formación. Porque es allí donde se revela lo que verdaderamente hay en el corazón y donde aprendemos a depender más profundamente de Dios.

 El pueblo había visto un milagro extraordinario, pero eso no impidió su reacción en Mara. Y eso también habla de nosotros. Podemos reconocer la fidelidad de Dios, pero aun así, tambalearnos cuando enfrentamos dificultades.

  " Entonces Moisés pidió ayuda al Señor, y el Señor le mostró un árbol. Moisés lo echó al agua, y el agua se volvió dulce. Allí el Señor les dio estatutos y ordenanzas, y los puso a prueba." (Éxodo 15:25).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cortando el pábilo

Ismael e Isaac

La amistad: un regalo divino