Orando con los salmos
El libro de los Salmos es el más extenso de la Biblia. Reúne 150 composiciones que incluyen oraciones, cantos y poemas, recopilados a lo largo de todos los siglos, desde la época de Moisés hasta el exilio en Babilonia. No fue creado únicamente para ser leído, sino para ser expresado en adoración. Es la palabra de Dios que también se eleva en forma de canto.
Lo que hace tan especial al libro de los Salmos es que recoge las respuestas del pueblo de Dios ante las experiencias reales de la vida. En ellos encontramos clamor, alabanza, preguntas, gratitud, arrepentimiento y adoración. Sus páginas reflejan la acción de Dios en la creación y en la historia, pero también muestran cómo el corazón humano responde ante su presencia.
Por ello, los Salmos representan profundamente el encuentro entre el alma humana y el carácter de Dios.
Juan Calvino describió este libro como "una anatomía de todas las partes del alma", y esa frase resume muy bien su riqueza. En los Salmos conviven la gratitud y el lamento, la fe y la duda, la alegría y el sufrimiento, la esperanza y la angustia. Cualquiera que sea la situación que estés atravesando, hay un salmo capaz de dar voz a lo que llevas dentro.
" Señor, inclina tu oído y escúchame, pues me encuentro afligido y necesitado. Sálvame la vida, pues te soy fiel. Dios mío, salva a tu siervo, que en ti confía. " (Salmo 86:1-2).
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