Tu historia revela a Jesús

     A lo largo de esta semana hemos repetido esta verdad sencilla pero poderosa: ¡tu historia importa! Lo que Dios ha hecho en tu vida no es algo pequeño ni insignificante. Cuando compartimos nuestro testimonio, el evangelio se extiende y Jesús es conocido.

  Sin embargo, muchas veces nos descalificamos a nosotros mismos.

Pensamos que hemos fallado demasiado. Compartimos nuestra historia con la de otros y concluimos que la nuestra no es tan impresionante. Nos enfocamos en nuestras debilidades y terminamos creyendo, en silencio, que Dios no podría usarnos.

  Pero el pasaje de hoy desafía esa idea.

 La imagen es muy clara. Somos como vasijas de barro: frágiles, imperfectas y fácilmente quebrantadas. Pero dentro de nosotros hay un tesoro incomparable: la vida de Cristo.

 Por eso, Pablo puede decir a la iglesia de Corinto que, aunque enfrentan dificultades, no están derrotados. Las presiones de la vida no ocultan a Cristo; muchas veces revelan su poder con mayor claridad.

  " Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, pero no angustiados, en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados , pero no destruidos; siempre llevamos en el cuerpo, y por todas partes, la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nosotros." (2 Corintios 4:7-10).

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cortando el pábilo

Ismael e Isaac

La amistad: un regalo divino